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23 de agosto de 2013

Amor en el castillo de Christina Dodd.

 

TITULO: Amor en el castillo.
AUTORA: Christina Dodd.
TITULO ORIGINAL: Once a knight.

SERIE: Caballeros, I.

EDITORIAL: RBA.
ISBN: 978 – 84 – 473 – 5879 – 3.

© 1996, Christina Dodd.
© Reedición, RBA Coleccionables, S. A, 2006.
© Traducción: Ana Mazía.

RESUMEN:

En el año 1252 la vida de Alisoun de St. Georges se halla en peligro. Es amenazada por su acérrimo enemigo Osbern, el poderoso primo del rey Enrique III, pues Alisoun es la viuda virgen más rica de Inglaterra y sus posesiones son codiciadas por muchos. Aunque es una mujer de carácter independiente, incluso ella necesita la protección de un caballero (un mercenario) frente a este nuevo peligro.

David de Radcliffe es un héroe cuya reputación de valiente no tiene igual. Las últimas sequías han arruinado su castillo y tal vez su propia familia muera de hambre. David ha perdido recientemente el título de adalid del rey y, cuando Alisoun le ofrece un excelente salario para defenderla, él acepta sin dudarlo.

Pero la vida en St. Georges no parece amenazada. Exasperado y demasiado honesto para recibir dinero sin trabajar, David se ofrece a entrenar a los pajes del castillo. Lamentablemente, los años pasados lejos del campo de batalla le han restado agilidad, y David deberá luchar duramente para volver a ser quién era.

PROTAGONISTAS: Alisoun de St Georges & David de Radcliffe.

SECUNDARIOS: Ivo y Gunnewate (guardias de Alisoun). Sir Walter (mayordomo de Alisoun). Hugh (caballero de Alisoun). Edlyn (ahijada de Alisoun). Lady Philippa (doncella y mejor amiga de Alisoun). Hazel (hija de Philippa). Sir Guy (segundo al mando y mejor amigo de David). Eudo (paje al servicio de Alisoun). Bert (hija de David). Rey Enrique. Sirvientes, aldeanos, campesinos y comerciantes de George’s Cross y Radcliffe. Osbern y sus hombres (malos).

 

Mi Opinión:

¡Hola a todos!

Hoy os traigo la crítica de Amor en el castillo, la primera novela de la bilogía Caballeros, de Christina Dodd, una novela que llevaba tres años esperando en mi estantería a que la leyera.


La primera vez que me acerqué a las letras de Christina Dodd fue con la pequeña obra La dama y el tigre, perteneciente a la antología Novias de escándalo.

Hasta entonces, había leído que Christina Dodd era un clásico de la novela romántica, una escritora que se había atrevido a escribir tanto novela contemporánea paranormal, como novela histórica victoriana, y novela medieval.

Pues bien, por todo ello, la primera vez que me acerqué a sus letras, tenía muchas expectativas puestas en ella. La dama y el tigre no me encantó, tan solo me resultó peculiar, interesante, entretenido, pero no maravilloso ni profundamente romántico.

Tiempo después, quise volver a darle una oportunidad a Christina Dodd, y por ello, hace tres años, mis adorables padres me regalaron la bilogía Caballeros.

Pero antes de leer esta nueva obra, quise volver a darle una oportunidad a La dama y el tigre, y de ahí mi reseña... Los mensajes de la obra eran estupendos, cierto, pero la narración fallaba, era lenta, pesada, no animaba a seguir leyendo. De ahí que en todo este tiempo no me haya apetecido leer la bilogía Caballeros.

Y ahora, después de un año, me he reencontrado con las letras de Christina Dodd gracias a la peculiar obra Amor en el castillo, una novela de corte medieval sobre la que no tenía expectativa ninguna, pero que me ha dejado con un sabor agridulce, con la melancólica sensación de que esta obra podría ser mejor, de que Christina Dodd podría haber dado mucho más de si misma.



Amor en el castillo es una obra que me resulta difícil juzgar, pues hay dos partes diferenciadísimas en esta obra, la primera y la segunda y última parte de la novela.

La primera mitad de esta obra es genial: divertida, alegre, audaz, sorprendente, peculiar, interesante, entretenida, misteriosa, incluso conmovedora. Es una primera parte envolvente, que ha superado mis nulas expectativas. No me ha enamorado pero si me ha gustado mucho. La he disfrutado enormemente, me he reído muchísimo. Ha sido encantadora. Y prometía ser diferente a todo lo que había leído. Sus letras eran entrañables, divertidas, peculiares, interesantes, y sobre todo, encajaban perfectamente con la época. La ambientación era genial. Los personajes, tan solo habíamos visto esbozos de ellos, no habíamos llegado al punto de profundizar, pero si se nos habían presentado, nos habían enseñado un poquito de ellos, y prometían dar mucho de si. Igual que los temas de los que Christina se hacía eco, reflexiones importantes, de los que en la primera parte hablaba superficialmente, a la espera de una mayor profundidad.

La segunda y última mitad de esta obra, en cambio, me ha decepcionado muchísimo. No está mal, pero no es genial. No está a la altura de la primera parte. La novela cambia radicalmente, la risa ya no se encuentra entre sus páginas, solo la desconfianza, la tensión que va creciendo por momentos, la tristeza que se apodera de sus páginas. Esta segunda mitad es entretenida, misteriosa, pero no pasa de ahí.

A esta segunda parte, le ha faltado la naturalidad, la emotividad, la fuerza, la risa, de la primera parte. Y le han sobrado algunas páginas, momentos completamente forzados que rompían con la esencia de la novela y con el carácter de los protagonistas, que solo han logrado precipitar la novela, entorpecerla, dotarla de un punto negativo. Y por supuesto, también le han faltado otras páginas, momentos que deberían haber estado ahí, escenas que habrían dotado a esta obra de profundidad, que la habrían mejorado, que habrían dado una buena respuesta a todos esos puntos abiertos de la primera parte.



La primera mitad de esta obra nos hablaba de un romance que apenas podía ser llamado así, pero que prometía dar más de si.

La relación entre Alisoun y David comienza de una forma muy peculiar, anti romántica incluso. No se gustan nada más verse, no se encuentran interesantes, no se ven atractivos. No sienten nada especial. Solamente se ven como un mercenario y su señora, como un hombre que va a proteger a una altiva mujer de la realeza de un peligro secreto, desconocido, a cambio de un dinero que salvará a su familia y a su pueblo.

Alisoun no es precisamente emotiva, es una mujer bastante fría, que esconde decididamente bien sus emociones. Es una mujer práctica, razonable, con un carácter para la época más propio de un hombre, pero justamente, ese carácter, le ha permitido ser quien es, y conservar el poder que le fue entregado en su más tierna infancia.

David no es precisamente un caballero, en el pasado ha sido un gran mercenario, un héroe del pueblo que ha luchado y vencido en numerosas guerras en nombre del rey, pero que desde hace varios años, es únicamente un pequeño terrateniente, con un pueblo a su cargo, que vive más como campesino que como soldado.

Pues bien, por todo ello, ninguno de los dos encuentra el menor interés en el otro, son demasiado diferentes.

Pero las cosas cambian cuando llegan al castillo de Lady Alisoun. David se da cuenta de la profunda riqueza de su señora, de todo el oro y todas las tierras que ésta posee, y entonces sí ve atractiva a su señora. Sí, la ve como un medio para conseguir un fin. Su dinero es lo primero que le atrae de ella. Pero después, gracias a eso, y a su empeño de casarse con ella, de atraparla en las redes del deseo, comienza a verla como realmente es. Una mujer buena, leal, fiel, fuerte, profundamente inteligente, de carácter fuerte, bondadoso y testarudo.

Alisoun ya está acostumbrada a que los hombres solamente la quieran por su oro, por sus tierras, así que no se sorprende cuando David comienza a cortejarla. No se siente dolida por ello, al menos no al principio. No hasta que descubre lo mucho que le gusta su mercenario, la pasión que despierta en ella, la intensa vitalidad que la hace sentir. David la desvía de su deber, de su trabajo, la distrae continuamente, y poco a poco, comienza a despertar algo más que deseo en su corazón.

La relación entre David y Alisoun es completamente atípica, promete mucho, pero no está todo lo lograda que debería. Sí, su romance empieza a fuego lento, en un punto avanzado de la novela. Y justo en ese momento, cuando por fin encuentran algo interesante en el otro, algo especial, algo que va más allá del deseo de protección o de la ambición del dinero, Christina Dodd se olvida de que para que tenga lugar el amor, se necesita algo más que sexo, se necesita magia, ternura, seducción, mimo, tiempo, dedicación, y por supuesto, ¡comunicación!

Así que no, no puedo decir que el romance entre David y Alisoun me haya convencido.



Respecto a los personajes de la obra, protagonistas y secundarios… A todos ellos les ha faltado profundidad. Christina Dodd meramente les ha esbozado, no les ha dotado de vida, personalidad, recuerdos, vivencias, profundidad. Son personajes planos, superficiales, que no conmueven, ni enternecen, ni despiertan emoción alguna. Respecto a la relación que mantienen unos con otros, tampoco tiene desarrollo, ni profundidad alguna.



Entre los personajes secundarios, destacan Philippa y Hazel (dos personas buenas, vulnerables, apasionadas, que resultan importantísimas en la vida de Alisoun); Eudo (un niño encantador al que Alisoun a acogido como paje, y que siente un amor idealizado por Edlyn); Edlyn (una joven de quince años dulce, alegre, expresiva, y que debe despedirse de su infancia, de sus tiernos sentimientos, al verse obligada por sus padres a casarse con un señor muy, muy mayor); Bert (la hija de David quiere ser una gran guerrera, es rebelde, cortante, dura, desconfiada, pero esconde una chispa importante de ternura e inocencia); Guy (el mejor amigo de David encuentra en Philippa al amor de su vida); y Hugh (este caballero arrogante por el que Edlyn suspira, solamente piensa en la guerra, en luchar, en ser el mejor mercenario del mundo, y también, en perderse en las faldas de todas las campesinas o damas que se le presenten).



Amor en el castillo es una novela que está bien, la salva esa genial primera mitad, y aunque la segunda mitad debería haber sido mucho mejor, al menos no deja de ser misteriosa y entretenida.

En el fondo, lo que más me ha gustado de esta obra ha sido la ambientación, esa época medieval que tan bien ha retratado aquí Christina Dodd.


¿La recomiendo? Para los amantes de la novela medieval sí, pero para aquellos que se esperen un gran romance, no.


¡Un beso enorme a todos!

Mire – Mayu.

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