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23 de agosto de 2013

Pasión en la abadía de Christina Dodd.

 

TITULO: Pasión en la abadía.
AUTORA: Christina Dodd.
TITULO ORIGINAL: A knight to remember.

SERIE: Caballeros, II.

EDITORIAL: RBA.
ISBN: 978 – 84 – 473 – 5880 – 9.

© 1997, Christina Dodd.
© Reedición, RBA Coleccionables, S. A, 2006.
© Traducción: Ana Mazía.

RESUMEN:

La vida de las mujeres en la temprana Edad Media podía ser muy azarosa, como lo prueban las aventuras de Edlyn. Tras perder el favor del rey, ella y sus hijos han encontrado refugio en la abadía de Eastbury. La joven madre lleva allí una vida sin sobresaltos mientras sus niños son educados por los monjes.

Hugh de Florisoun y su ayudante Wharton se esconden en el dispensario de la abadía después de sufrir un feroz ataque a mano de las tropas rebeldes. Las heridas del caballero son graves y Wharton obliga a Edlyn a ayudarlos. Ella ha amado a Hugh en otra época, y ahora recurre a la magia de las hierbas para salvarle la vida.

Las largas noches en vela y el miedo a verlo morir le demuestran a Edlyn que todavía lo ama. Sin embargo, después de las duras experiencias de la vida, y del amargo recuerdo de no haber significado nada para Hugh en el pasado, Edlyn no está dispuesta a entregarse a Hugh de Florisoun. Pero Hugh es tan testarudo y se cree tan listo, que no dudará en poner en riesgo la reputación de Edlyn para lograr que ésta se case con él.

PROTAGONISTAS: Edlyn & Hugh de Florisoun (conde de Roxford).

SECUNDARIOS: Allyn y Parkin (hijos de Edlyn). Wharton (escudero de Hugh). Dewey y Winkyn (pajes al servicio de Hugh). Richard (rebelde). Almund (barquero). Phillip y Grims (caballeros al servicio de Hugh). Neda y Burdett (ama de llaves y mayordomo del castillo Roxford). Ethelburgha (dueña de la cervecería). Lady Neville (enfermera viuda de la abadía). Lady Corliss (abadesa de la abadía Eastbury). Los Maxwell (antiguos amigos escoceses de Hugh). Lyndon y Pembridge (malos). Otros.


Mi Opinión:

¡Hola a todos!

Hoy os traigo la crítica de Pasión en la abadía, la segunda y última novela de la bilogía Caballeros, de Christina Dodd.


Después de la decepción que me llevé con Amor en el castillo, no tenía muchas ganas de empezarme Pasión en la abadía, pero, por otra parte, si que tenía ganas de reencontrarme con Edlyn, esa dulce y alegre jovencita que tuvo que empeñar sus sueños al verse abocada a un matrimonio concertado, y también, por supuesto, me impacientaba la idea de descubrir que había sentido Hugh en el pasado por ella, si para él aquella dulce niña había significado algo o no, si saber que se había casado con otro había roto una parte aunque fuera pequeña de su corazón…

Pues bien, con esta idea en mente, me empecé Pasión en la abadía, y ahora que ya he finalizado la lectura de la novela, debo admitir que la obra me ha decepcionado. Que las respuestas me han decepcionado. Hugh jamás sintió nada por Edlyn, para él… ella solo fue una niña hermosa que había sido afortunada por poder casarse con un conde, aunque dicho conde tuviera edad suficiente como para ser su abuelo…


Pasión en la abadía es una novela que me ha dejado con una sensación agridulce. En el fondo, no tenía altas expectativas puestas en ella, pero Edlyn me caía bien, sentía ternura por ella, y esperaba que tras tanto desafortunio en su vida, su romance con Hugh, su historia de amor, fuera especial…

¿Y que ha pasado? Pues que me he encontrado con una novela con la que me ha costado conectar, que a ratos me resultaba sensual, interesante, misteriosa, entretenida (aunque no especial ni maravillosa) pero que después, en demasiados momentos, perdía emoción, perdía ritmo, se volvía lenta, desprovista de naturalidad… He echado en falta un mayor equilibrio en esta obra. Una mejor narración.

Pasión en la abadía, a mi parecer, está peor ambientada, no como Amor en el castillo, que en ese aspecto era genial.


En cambio, los personajes, sobre todo los protagonistas, están más y mejor caracterizados en Pasión en la abadía, resultan más completos, más humanos, despuntan más, están mejor llevados, tienen más profundidad. Este aspecto de la obra, esa evolución en cuanto a la caracterización de los personajes me ha gustado mucho. Es más, es lo que más destaca de esta obra. Bueno, no puedo decir que ningún personaje de esta obra me haya enamorado tampoco, pero si que he sentido simpatía por Edlyn y Hugh.

En cuanto al romance, Pasión en la abadía trata con más mimo, con más dedicación, con una sensualidad mejor lograda, este aspecto. Le ha faltado, como a Amor en el castillo, seducción, delicadeza, magia, pero el romance tiene más peso en Pasión en la abadía, y está un poquito más logrado, sobre todo en lo que se refiere a los sentimientos de los protagonistas, que consiguen transmitir más. Edlyn transmite mucho más que Hugh, deja mucho más claro su amor por éste, pero Hugh, en el fondo, también comienza en esta obra, a sentir algo especial por Edlyn, y eso conmueve.


Respecto a cierto detalle especial en esta obra, la magia de las hierbas, esa magia pagana de la que hace uso Edlyn para salvarle misteriosamente la vida a Hugh… es un elemento completamente desaprovechado en esta obra. Christina Dodd podría haber profundizado en este tema, y haber escrito una novela más fantasiosa, más especial. En cierto aspecto, más creíble. (Si Hugh es salvado por la magia, ¿por qué la magia no tiene lugar en esta novela?)


Respecto a los personajes secundarios, algunos se han ganado mi simpatía, como son Richard, y los dos pequeños, Allyn y Parkin, pero Christina Dodd no les ha aprovechado como debería, no les ha otorgado esa mayor profundidad que se merecían. Me habría gustado saber el porqué de la enemistad entre Hugh y Richard, y también me habría gustado ver, como poco a poco, Hugh se iba convirtiendo en un padre de verdad para Allyn y Parkin. También me habría gustado que David y Alisoun e incluso Bert y Eudo hubieran aparecido en esta novela, me habría gustado saber que había sido de ellos… Además, que me parece una autentica pena que en el pasado fueran importantes para Hugh y Edlyn y ya no conserven ningún tipo de lazo o comunicación con ellos…


Respecto al sexo, la relación entre Hugh y Edlyn es profundamente sensual, está basada en gran medida en la intimidad sexual, y la narración de Christina Dodd en este aspecto es natural, apasionada, correcta, romántica, y tierna. Me ha gustado mucho la forma en que ha enfocado este aspecto.


¿Os presento a los protagonistas y a los secundarios que más simpatía me han despertado?

- Edlyn:

Esta joven de veintiocho años ya no es la niña dulce, alegre e inocente que antes era. Después de enviudar dos veces, de ser primero la esposa de un hombre anciano (que la trataba muy bien pero que no dejaba de ser demasiado mayor para ella) y después la de un licencioso cabrón que primero la enamoró para después maltratarla, humillarla, golpearla, y acostarse con sus doncellas ante sus mismas narices, Edlyn no está dispuesta a volver a contraer matrimonio. Solamente quiere tener una vida tranquila, junto a sus dos hijos, Allyn y Parkin, y encontrar un lugar, al que pueda llamar propio.

Edlyn, al principio se parece muchísimo a Alisoun, esa mujer a la que ella rememora con mucho más cariño que a su propia familia biológica. Edlyn se muestra fría, sensata, práctica, racional. Pero después, poco a poco, iremos descubriendo más de su personalidad. Edlyn es independiente, inteligente, perseverante, valiente, astuta, bondadosa, habladora, emotiva, leal, cabezota, apasionada.

Volver a ver a Hugh, encontrarlo tan herido, le trae recuerdos perdidos a Edlyn, de la niña que ella era y del profundo amor no correspondido que sintió por él. Reencontrarse con él le devuelve la esperanza, pero también le hace temer más que nunca.


- Hugh:

A sus treinta y dos años, Hugh sigue siendo tan apasionado, tan arrogante, tan seguro de si mismo, tan tenaz, tan luchador, tan sensual, como era a los diecinueve, pero por suerte, con los años, además de convertirse en un experto en el arte de la lucha, también ha ganado madurez, se ha atemperado un poco. Sigue teniendo esa pizca incuestionable de impulsividad, pero atrapada bajo una profunda fuerza de voluntad y un gran autocontrol. Tiene un carácter fuerte, tiende más a la fuerza bruta que a la delicadeza (y en ese aspecto Edlyn le enseña muchísimo), y demuestra ser fiel, leal, protector, y romántico. Sobre todo en lo que se refiere a Edlyn.

Desde que se reencuentra con esta joven, a la que solo recuerda porque fue una niña hermosa, y alegre que siempre le miraba con ojos embobados, Hugh siente que ella debe ser su esposa. Desde que ella le ha salvado la vida, siente que su vida está unida a la de ella, y que solo ha permanecido en esta tierra para amar a la magnífica mujer que hay en ella. Bueno, y también para seguir guerreando.


- Allyn y Parkin:

Los dos hijos de Edlyn son adorables. Son dos niños alegres, felices, inocentes incluso. Eso sí, ambos conocen demasiado bien sus raíces. Pero el profundo lazo que existe entre los tres, entre estos dos pequeños, y Edlyn les permite enfrentar la vida con una sonrisa y un profundo aliento lleno de tenacidad.

- Richard:

Este rebelde de sonrisa lujuriosa, y modales acerados, es un hombre que a pesar de su pasión por la lucha, de su continua vida en guerra en pos de botines e ideales que le hacen parecer un pirata, no es el hombre frío y cruel que cuentan las leyendas, al menos no tanto… Muy en el fondo, esconde un corazón bondadoso, una enorme simpatía, y aunque dice desear una esposa sumisa, en realidad lo que espera y desea es un corazón apasionado que le haga suspirar locamente…


Pasión en la abadía es una novela en general, entretenida, misteriosa, romántica, sensual, está bien, pero no resulta una obra especial, solo una novela más. Comparándola con Amor en el castillo, no sé que pensar, pues no me ha gustado más que esa obra, pero tampoco menos.


¡Un beso enorme a todos!

Mire – Mayu.

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