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2 de noviembre de 2013

ONYX DE JENNIFER L. ARMENTROUT.


¡Hola a todos! ¿Qué tal estáis, queridos lectores?

Yo siento haber tardado tanto en volver a publicar. Me encantaría estar más presente, pero ahora mismo no puedo. Y lo anhelo, porque este blog es una parte importantísima de mi vida.


Bueno, y ahora sí, os quería hablar de la última novela que he leído y que me ha capturado el corazón, una novela que me ha dejado temblando, literalmente, una novela que ha hechizado a mi alma, que me ha cambiado. Una novela especial donde las haya, una novela que es una preciosa joya, un tesoro de valor incalculable, un diamante que he atesorado contra mi pecho, que ha refrescado mi alma, que ha capturado mis sentidos, que me ha dejado sin aliento, que me ha robado las palabras, que me ha dejado el corazón temblando. Sí, una novela que en cierto sentido, ha cambiado mi vida. Así ha sido su impacto en mi, potente, delicioso, increíble. Y esa novela solo tiene un nombre: ONYX, segundo libro de la SAGA LUX, de JENNIFER L. ARMENTROUT.



Onyx me ha encantado, me ha hechizado, ha vuelto loco a mi corazón. Me ha tenido pendiente de sus páginas, noche y día. Lo único que podía pensar era en seguir leyendo. Me he obsesionado por completo con esta novela. Ha sido algo increíble, una joya, de verdad. Es que no sé ni que decir, porque lo que he sentido no tiene nombre, no se puede exponer con palabras. El profundo amor que me ha hecho sentir aún me hace temblar, y no hay palabras que puedan recoger ese amor, que puedan capturarlo y expresarlo a la perfección. Sí, me he enamorado perdidamente de Onyx, y me he enamorado aún más de Jennifer L. Armentrout, de Daemon, de Katy, de Adam, de Dee, de la magia, la luz, el amor, el romanticismo, el deseo, la fantasía, el misterio, que rodean todas y cada una de las páginas de esta novela absolutamente perfecta. Es que aún no me puedo creer todo lo que he vivido, todo lo que he sentido con esta novela. Todavía estoy impactada. La terminé ayer, y aún hoy a penas puedo respirar, apenas puedo dejar de temblar. Las manos me tiemblan, el corazón me va muy rápido, los ojos... ay, mis ojos, están tan emocionados. Mi alma está tan conmovida... Esta novela me ha llegado al alma, sin duda. No lo puedo negar, me ha dejado profundamente impresionada. Es un sueño, una novela que a mí me encantaría haber escrito. Si pudiera capturar su magia, su grandeza, su profundo amor, a Daemon y Katy, con mis palabras, os juro que lo haría. Esta novela, junto a Obsidian se ha hecho un hueco enorme en mi corazón, un hueco que sé, que le pertenecerá para siempre. Y si no, ¿por qué siento mi corazón tan conmovido?, ¿por qué no puedo dejar de temblar?, ¿por qué en mi cabeza no paro de rememorar una y otra vez las mejores escenas de la novela?, ¿por qué no puedo sacarme del pecho este profundo amor que siento por Daemon y Katy?

Pero ¿sabéis qué? Que me siento muy, muy feliz. Onyx me ha dejado profundamente feliz, tan conmovida, tan tocada, sintiéndome tan especial, que no puedo parar de sonreír.

ONYX ME HA ENCANTADO, ME HA MARAVILLADO, ME HA ENAMORADO.

Onyx me ha sumergido entre sus páginas, me ha capturado, me ha envuelto en un millar de emociones. Lo tiene todo para ser una novela 10, y aunque ha habido algún detalle que no me ha gustado, en el fondo sé que esta novela es de 10, porque lo siento dentro de mí. Es una preciosidad de novela. Onyx es una novela muy especial. Es una novela que con solo pensar en ella, ya logra que llore. Me ha tocado el alma. Me ha capturado el corazón. Me ha llegado muy, muy hondo. Y en el fondo, eso no es tan habitual. Desde que releí Obsidian no había vuelto a enamorarme así de una novela, y si os soy sincera, hacía mucho que no me pasaba. La última novela de la que me enamoré fue El puente invisible de Julie Orringer, y fue en marzo de este año. Por eso ahora me siento tan emocionada, porque hacía mucho que no me encontraba con una novela que significara tanto para mí, y bueno, porque en el fondo... sabía que me iba a ocurrir esto con Onyx.

 Después de leer lo que Onyx, lo que toda la saga Lux estaba significando para mi nonne, sabía que esta saga me iba a hacer temblar. Y más, al ver la profunda impresión que estaba causando también en Arse. Pero en el fondo, no, no me imaginaba enamorarme tanto, y tan profundamente de esta segunda novela Lux.




¿Y sabéis qué? Que estoy tan emocionada, tan contenta, y tan feliz, que solo tengo ganas de cantar. De bailar. El mundo brilla, resplandece, y es todo por culpa de Onyx, por el sol que se esconde entre sus páginas, por la vida que se respira en cada aliento, y en cada rincón de esta novela. Onyx es una novela que no sé lee, es una novela que se vive, que se respira. Es una novela que late profundamente. Ese es uno de los aspectos que más me han gustado de Onyx, que todo tiene vida. Onyx es mucho más que un libro, es un tesoro, un precioso regalo que ha emocionado a mi corazón. ¿Qué más puedo añadir si sé que nada de lo que pueda decir hará justicia a esta novela, a esta escritora, a estos protagonistas? Solo puedo decir, desde la humildad, que me he enamorado perdidamente, y que estoy deseosa de que llegue a mis manos Opal, Shadow, Origin, y todo lo que tenga que ver con esta saga, con esta escritora, y con Katy y Daemon.

¿Qué más puedo decir? Obsidian me enamoró, me pareció el comienzo perfecto de la saga Lux, y con Onyx, siento exactamente lo mismo, me parece la continuación casi perfecta para esta saga. Con Onyx, me he enamorado aún más de la saga Lux. He empezado a sentir como todo mi mundo cambia, late y respira por esta saga. Necesito volver a perderme entre sus páginas, redescubrirla, volver a enamorarme de ella. Porque si algo he descubierto con Jennifer, es que disfruto muchísimo, releyendo sus novelas. Me hacen profundamente feliz. Necesito empaparme de la grandeza de sus novelas, del profundo amor que late en cada página suya.

Onyx ha sido una novela casi perfecta, una novela maravillosa, sensual, romántica, intensa, dura, cruel, misteriosa, afilada, tierna, amorosa, dulce, hechizante, sorprendente, fantasiosa, divertida, creíble, soñadora. Ha sido una novela deliciosa. Casi perfecta. Me he bebido sus páginas, las he saboreado profundamente, me han llegado al alma. Sí, sé que no paro de repetirlo, pero es que aún no me creo todo lo que he vivido, todo lo que he sentido con Onyx. Aún lo estoy asimilando. ¿Y lo mejor? Que me tiemblan las manos con solo pensar en releer esta novela. ¡Lo deseo! ¿Qué mejor que perderme entre las páginas de esta hermosa novela? ¿Y sabéis cual será la consecuencia? Que vuelve a enamorarme aún más y más de Onyx.

Respecto a los personajes principales... ¿qué puedo decir sin desvelar nada? Solo que me he sentido profundamente conmovida por ellos, por la grandeza de su autenticidad, por su profunda caracterización. Son personajes que están vivos, que respiran, sueñan, aman, odian, se equivocan, se retan, aciertan, se superan, lo tienen todo, son perfectos, y no porque todo lo hagan bien, no, sino porque son humanos, realistas, y tienen un corazón capaz de poner de rodillas a cualquiera.



Katy es la protagonista absoluta de esta novela, pero Daemon no se queda atrás, y si os soy sincera, él ha sido quien se ha llevado todo mi amor. Ha sido mi personaje favorito. Ha sido reencontrarme con él, y ya sentir como me volaba el corazón, como me latía más rápido. Solo le ha hecho falta ser el mismo, y me ha tenido el corazón robado durante 418 páginas. Amo profundamente a Daemon. Le amo, le amo, le amo. Es mi príncipe. En Obsidian ya me enamoró, muchísimo además, me dejó temblando, pero es que en Onyx me ha enamorado el doble. Descubrir todo lo que Daemon lleva dentro, me ha dejado sin aliento, con el corazón arrasado, capturado, robado. Adoro a Daemon, todo en él me parece perfecto. Desde su rostro, ese pelo, esos ojos, esa sonrisa, su cuerpo, tan atractivo, hasta su personalidad, su dulzura, su picardía, su aire de chico malo, todo en él es perfecto, increíble, y bueno, ¡como para no enamorarse!

En Obsidian vimos un poquito del auténtico Daemon, pero siempre escondido tras mil máscaras, en Onyx, Daemon es más el mismo, más auténtico, más vulnerable, más romántico, más atento, más paciente, más, más, más.

A mí me ha dejado suspirando, aún soñando con él, con sus besos, con sus caricias, con sus miradas, con sus pequeños detalles, con sus recuerdos, con su personalidad, con sus decisiones, con todo él. Lo admito, estoy loca, pierda, y absolutamente enamorada de Daemon Black.  

Y bueno, si hablamos de lo que Daemon siente por Katy... ¡ahí si que no tengo palabras! Ya en  Obsidian, Daemon sentía algo muy, muy, profundo por Katy, un amor que siempre enmascaraba tras respuestas cortantes. Pues en Onyx, Daemon se enamora a un más de su gatita, y lo mejor, es que no se lo guarda solo para él, sino que se lo hace saber una y otra vez a Katy. Lucha por ella, se esfuerza por compensarla, por demostrarle quién es él realidad, por hacerle ver que en el fondo, él siempre, desde el primer instante, la ha amado.

¡Hay cada instante en Onyx, cada escena entre Daemon y Katy, que me han dejado sin palabras, profundamente enamorada, conmovida hasta más allá de las lágrimas! Que escenas, que diálogos, simplemente magníficos. Que escenas más perfectas. Deliciosas. Hechizantes. Inolvidables. Aún vuelvo a ellas, aún tiemblo al recrearlas, aún lloro al pensarla, aún caigo en rodillas al sentirlas. ¡Qué amor! Me ha dejado temblando a sus pies. Pidiendo más.


Respecto a Katy, pues tengo que admitir que ha habido una parte de la novela en la que he pensado que Katy estaba actuando como una idiota, porque así era. Pero también tengo que admitir, que me he enamorado aún más de ella. Que he acabado temblando por ella, sintiéndome profundamente orgullosa de ella. Sí, Katy se equivoca, es humana, sus decisiones la llevan a consecuencias imprevistas, pero su corazón es muy grande, y al final, Katy sabe reconocer sus errores, sabe pedir perdón. Y como no, se ha vuelto a ganar mi amor.



Respecto a lo que Katy siente por Daemon, ella dice sentir que está hecha un lio, que está en medio de un huracán confuso, que se siente perdida en lo que respecta a sus sentimientos. En el fondo, yo creo que Katy sabía en todo momento lo que se escondía en su corazón, pero se negaba a aceptarlo. Y bueno, cuando al fin lo asimila, cuando por fin lo acepta, es maravilloso. Es hermoso empaparse de esos mágicos sentimientos, de ese amor, y ese deseo, y esa fuerza que Katy esconde, guarda y atesora solo para Daemon. Me ha encantado como, muchos de sus pasos, eran solo para proteger a Daemon.


Y también me ha gustado mucho la Katy guerrera, porque si algo sabíamos ya desde Obsidian es que Katy estaba destinada a ser mucho más, y en Onyx esa transformación está teniendo lugar. Onyx ha sido un viaje absolutamente emocionante, y la verdad es que no habría sido lo mismo, si no hubiéramos podido vivirlo bajo los ojos de Katy. Lo admito, aunque Katy ha tenido algunos momentos en que me ha exasperado, en el fondo, la he comprendido, y sí, también he llegado a quererla aún más. Es una gran protagonista, con un gran corazón, y con algo que la hace profundamente especial.

Por supuesto que me he quedado con ganas de leer esos puntos de vista de Daemon, de saber que estaba este sintiendo, pensando, en cada momento. Pues no hay nada como esas narraciones suyas. Pero ¿sabéis qué? Que aún así, no hace falta tener esas narraciones para sentir todo lo que es Daemon, y también, todo ese amor-deseo que siente por Katy. Daemon traspasa cada página de esta novela. Está vivo, ¡y yo le quiero! ¡Como dice mi nonne, enviádmelo de regalo envuelto en un lazo! ¡Quiero un Daemon! ¿Y por qué no? Quiero a Daemon. Estoy perdidamente enamorada de él. Le amo.

Respecto a los personajes secundarios... pues algunos me han encantado, otros me han dejado confusa, y otros se han ganado a pulso mi desprecio.

¿Los que me han encantado? Dee, Adam, y la madre de Katy.

Dee es un amor, tan tierna, tan dulce, tan buena amiga, tan brillante. Me ha encantado. Dee es como el sol. En Onyx descubre su amor, su deseo, por Adam, y es precioso verles juntos. Porque los dos sienten algo auténtico por el otro, algo tierno, y muy sensual. Y pensar en perder eso, en ese amor tan dulce, me ha roto el corazón. Y por otro lado, me ha dado una pena enorme la pérdida de su amistad con Katy, esa distancia que a pasos agigantados se va haciendo cada más y más grande entre ellas.

Adam es el único de los trillizos Thompson que me gusta. Es atento, cariñoso, simpático, paciente. Un amor. Me ha gustado mucho descubrir un poquito más de él. Y al final, he sentido un gran dolor por él, una profunda pena. Era un personaje absolutamente vital para la saga Lux.

La madre de Katy, Kellie. Quitándole esa enorme pega que le veo, que es que trabaja demasiado, y eso le quita mucho tiempo para estar con Katy, me parece una gran persona, y sobre todo, una buena madre. Es una mujer dulce, simpática, amorosa.

Y... ¡sorpresa, sorpresa! Bethany y Dawson.

Bethany aparece en dos escenas, pero solo en una de ellas podemos ver parte de ella. La verdad es que, Bethany despierta mi simpatía, aunque sus formas no sean las mejores. Me he quedado con ganas de saber más de ella. Me he quedado con ganas de que Bethany encontrara la libertad.

Dawson no aparece hasta la penúltima página de la novela, pero siento un cariño especial por él. Dawson ya no es el joven que nos describían con tanto amor Dee y Daemon, ahora se ha vuelto oscuro, pero después de un amor de tortura, es muy normal ese cambio en él. ¡Qué penita me da! ¡Y a la vez, por supuesto, que alegría me dio que por fin se reencontrara con  su familia, con sus amados Dee y Dawson!

¿Los que me han dejado confusa? Andrew, Ash, y Matthew. Lesa y Carissa.

Matthew me ha dejado profundamente descolocada. No se puede decir que en realidad me cayera bien, pero en esta novela, ha habido una parte como más humana, y a la vez, no sé, hay cierta frialdad en él, ciertos secretos que esconde, que hacen que no pueda fiarme de él.

Andrew y Ash, los otros trillizos Thompson, no se puede decir que me caigan bien, lo admito. Pero la verdad es que no sé, me niego a pensar que no haya nada bueno en ellos simplemente por no llevarse bien con Katy. Ash, como no, en esta novela, ha vuelto a comportarse como una cretina, pero es que es lo que en el fondo esperábamos de ella. Hacia el final ha sido curioso, porque ha habido como un minúsculo, pero un cambio en ella. Respecto a Andrew, pues no se porta bien con Daemon en esta novela, pero no sé, aunque a mí no me cae bien, se nota que Andrew haría lo que fuera por proteger a su familia, y de ahí su antagonismo hacia Katy, porque siente que ésta les va a poner en peligro.

Lesa y Carissa. Tengo que admitir que en la primera novela ambas me caían muy bien, me parecían buenas amigas para Katy. En esta segunda novela no es que hayan dejado de ser buenas amigas para ella, pero ha habido ciertas cosas respecto a ellas que me han dejado confusa. No sé, espero que en Opal pueda aclararme.

¿Los que no me han gustado nada? Los Arum, el Departamento de Defensa, Will, y Blake.

Will es el médico que atendió en una ocasión a Katy, y ahora es el nuevo novio de la madre de Katy. La verdad es que, en esta novela, desde su primera aparición, sentí que no podía fiarme de él. Me daba mala espina. Y solo diré que he acertado. La bondad no se encuentra entre sus cualidades. Hay mucha maldad en él, y vendería hasta su propia alma por su ambición.

Blake es el nuevo alumno del instituto, el chico nuevo del pueblo. Todo en él es falso. No hay otra forma mejor de describirle. Se nota muchísimo que esconde algo, y respecto a su personalidad... creo que después de tanto tiempo, la cordura no está entre sus cualidades. Es un cabrón retorcido, y hay maldad en él.


Respecto a Jennifer L. Armentrout, me rindo ante ella, otra vez, sí, otra vez. Jennifer L. Armentrout me encanta. La adoro. Estoy perdidamente enamorada de sus letras, de sus guiños a los libros y los blogueros.

Jennifer L. Armentrout es una de mis escritoras favoritas, una de las mejores escritoras de este mundo, y sé que a mi vida le faltaría algo sin sus novelas, sin Daemon, sin sus preciosa, profundas, intensas, y devoradoras letras.

Jennifer L. Armentrout es adictiva, es grandiosa, es hermosa. Es mágica, sensual, emotiva, conmovedora, dura, afilada, tierna, divertida, esperanzadora, fantasiosa, lo tiene todo. Y sobre todo, un gran amor. Jennifer es especial. Y mucho. Es una de esas escritoras que son como joyas, que se graban dentro del corazón, que capturan el alma de quienes la leen. Sus letras son impactantes, son subyugadoras, son profundamente adictivas. Tiene una magia especial, una forma de capturar la vida, que me deja sin aliento.



Lo único que quiero hacer es darle un gran abrazo. Es grandiosa. Y siempre, siempre le daré las gracias por haber creado a Daemon, por haber hecho a Katy, por darnos esa historia de amor, una que nos envuelve, nos alienta, y nos hace soñar. Que nos hace suspirar, llorar, gritar, y emocionarnos. Rendición. Eso siento ante Jennifer. Me rindo ante ella, ante Daemon, ante esos instantes preciosos que siempre atesoraré. Ante esta saga tan especial. Ante este amor que me ha desbocado innumerables veces el corazón.

 


Por último, tengo que hablar de la portada española de Onyx, ¡que portada! ¡Es una preciosidad y estoy completamente enamorada de ella! ¡Me encanta! Es una portada que transmite muy bien la esencia de esta novela, además de que visualmente es preciosa. Conmovedora. Mágica. Luminosa. ¡Y que esté protagonizada por Pepe y Stella es algo que me vuelve loca! ;).

¡Un beso enorme a todos! ¡Os quiero!

Mire - Mayu.

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