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30 de diciembre de 2013

Los príncipes azules también destiñen de Megan Maxwell.

¡Buenas noches a todos! ¿Qué tal estáis?

Yo os traigo esta noche la reseña de la última novela que he leído ;).


LOS PRÍNCIPES AZULES TAMBIEN DESTIÑEN de MEGAN MAXWELL:

 
 
 
Los que me conocéis estaréis pensando "¿Qué? ¿Has leído la novela de los príncipes desteñidos? ¿Tu?". ¿Y sabéis porque surgirá esta pregunta? Porque yo odio cualquier novela que incluya una infidelidad. Es un tema que no soporto y sobre el que odio leer. No hay mayor rechazo al amor que la deslealtad. Para mí la lealtad es imprescindible, en cualquier tipo de relación. Y la infidelidad me parece algo imperdonable, para mi es símbolo de no amar a tu pareja. Porque, ¿qué clase de amor es ese que no valora el corazón, el alma y la entrega de la otra persona? Para mí el amor significa cuidar, respetar, alentar a la otra persona, y nunca jamás, lastimarla.

Por todo esto incluso para mi es chocante pensar que mi última lectura del año haya sido "Los príncipes azules también destiñen" de Megan Maxwell. Pero, ¿sabéis qué? Esta novela me ha gustado mucho. Sí, me ha gustado mucho (siempre y cuando obviemos el tema infidelidad, que es el detonante para que empiece esta novela pero no el eje central) y no me arrepiento nada de haberla leído. En ella he descubierto a una Megan Maxwell que me ha gustado mucho, que me ha emocionado, conmovido, y me ha tocado el corazón. He llorado entre sus páginas, pero han sido lagrimas de emoción, de felicidad. Lagrimas conmovidas. También he reído, he sonreído, y he sentido como mi corazón se llenaba de maripositas, aunque no por la historia de amor, aclaro, porque para mí esta no es una novela romántica, es una novela que versa sobre la vida, y lo hace de una forma genialosa.

¿Os cuento por quien he leído esta novela? Si le di una oportunidad a Los príncipes... fue por una de mis mejores amigas, Rocio. Ella adora a Megan y esta novela en particular la conmovió muchísimo. Y yo no podía rechazar su deseo de que le diera una oportunidad a esta novela. Y en cuanto me la prestó, empecé a leerla, pensando "no me va a gustar", "Kate y Sam no me van a gustar" y ¿sabéis que? Cierto, Kate y Sam no me han encandilado aunque si me han caído bien, y "Los príncipes azules también destiñen (y las princesas)" me ha gustado mucho. Así que, ¿qué os puedo decir? Que a veces merece la pena superar los prejuicios, olvidarse de lo que uno haría o no haría, y simplemente darle una oportunidad, porque, aunque esta no será la novela más bonita del mundo, si es una obra bonita, conmovedora, risueña, amena, cercana, es una novela que sabe a vida, a la cotidianidad, a la alegría, a la inmensa sensación de estar en una montaña rusa y levantarse y pelear, y luchar por lo que se quiere, por lo que se sueña, por lo que se ama.

Los príncipes azules también destiñen es una novela que me ha sorprendido mucho. En un principio, no me gustaba lo que estaba leyendo, y hablo de las primeras páginas, por el tema cuento de hadas, y la posterior pesadilla, pero después, una vez que todos los secretos estallan, y que todos los personajes empiezan a encontrar su punto de equilibrio, ahí la novela comenzó a encantarme. Me enganchó muchísimo y apenas si podía soltarla. Lo estaba pasando pipa con esas trescientas restantes paginas. Y creo que por esas trescientas páginas merece la pena leer Los príncipes... . Pero también porque la historia de amor de Michael y Terry es genial, pero sobre todo, porque las letras de Megan Maxwell en "Los príncipes" desprenden vida, y cada uno de sus personajes son encantadores, reales, entrañables. Aun sonrío al pensar en Michael, Sasha, Tommy, Ollie, Cat, Terry, incluso Sam, Kate, y Serena, todos ellos son personajes a los que inevitablemente les tomas afecto, aunque para mí, como Michael, Sasha, Tommy, y Ollie no hay ningún otro personaje. Ellos son los que me han encandilado. Los que me han robado risas, lagrimas, ternura, y ese deseo lleno de mariposas de querer abrazarles.

Así que, podríamos elegir no leer esta novela porque Sam y Kate se fueron infieles mutuamente, pero nos estaríamos perdiendo una bonita novela. No negaré que a mí me parece horrible que ambos se hicieran algo tan feo, que llegaran a amarse tan poco como para desear perderse entre los brazos de otra persona, pero después de que todo estalle, y Sam y Kate se separen, es cuando empiezan a valorar lo perdido, y a añorar ese amor que se tenían. Y es en ese punto cuando vuelven a enamorarse. Aunque se nieguen a estar juntos.

Si esta fuera una novela romántica, entonces me quejaría de que no ha habido muchas pizcas de romance, pero como considero a "Los príncipes" una novela familiar, entonces me parece perfecta, dentro de su propia huella de imperfección.

Los príncipes es una novela bonita, conmovedora, agridulce, risueña, es una novela que desprende vida, buen humor, y que, por encima de todo, habla de los amigos, la familia, y los sueños, y la magia de esos pequeños detalles que hacen de la vida algo muy especial. Es una novela llena de ternura, risas, cotidianidad, sensibilidad. Es una novela cercana, profunda, genialmente bien hilada. Es una novela cuyas letras hacen algo más que enganchar, son intensas, profundas, entrañables, y conmueven, hacen reír, y hacer llorar, y hacen sentir algo muy cálido en el pecho.

Respecto a los personajes, esta novela no tiene dos personajes protagonistas y todos los demás son secundarios, no. En esta novela todos los personajes tienen voz propia, todos tienen un gran valor, y están muy bien perfilados. Todos ellos son la voz de esta novela, son la voz de Megan Maxwell. Creo que ese es uno de los aspectos que más me ha gustado de esta novela, ese amplio abanico de personajes, unidos por el destino, por el corazón. Si algo he admirado profundamente ha sido la unión de todos, ese profundo amor que les une que es como una luz que les impide caer y romperse. Y les hace volar alto. Esa unión les permite luchar, soñar. Y para mí, eso es una auténtica familia, un verdadero amigo. Leyendo esta novela he conocido a unos personajes entrañables, que con solo cerrar los ojos ya los puedo sentir, parecen tan reales, y se tienen un amor tan grande. Padres e hijos, hermanas y hermanos. Ese es el verdadero latido de esta novela. Esos personajes que comparten un mismo corazón y que luchan siempre, con las manos unidas y los ojos abiertos.

¿Que mas os puedo contar? ¿Queréis conocer un poquito a los personajes de esta novela?

Sam, Kate, Ollie, Cat, Michael, Terry, Sasha, Tommy, Serena, Thais, Thalia, Vaitere. Todos ellos forman una larga cadena unida por el destino o quizás debería decir, ¿por los lazos del corazón?

Sam y Kate se conocieron en Hawai quince años atrás. Se enamoraron locamente, con la pasión de la juventud. Fueron su primer amor. Y de esa locura hicieron una vida y al principio todo fue perfecto hasta que las elecciones de sus vidas empezaron a separarlos progresivamente. Y en cierto sentido, a desenamorarse. Ambos dejaron de ver todo lo que tenia de especial el otro y sin pensar en el daño que podían ocasionar, se entregaron a otras personas, formando vidas paralelas mientras entre ellos seguían fingiendo que el cuento, que el amor no se había roto. Y ahora, quince años después de ese primer instante en que se unieron, Sam y Kate, deciden separarse, porque ahora los errores no se pueden tapar, y el dolor no se puede esconder. Porque ahora no pueden seguir fingiendo que son perfectos, y que no han menospreciado el amor que dio vida a su unión.

Curiosamente, es esa separación, ese tiempo de silencio, de soledad, lo que les permite volver a añorar al otro, lo que les hace volver a enamorarse del otro. Volver a valorar cada segundo, cada mirada, cada palabra, cada gesto. Separados por un océano, la neoyorkina y el hawaillano empiezan a comprender lo que han perdido. Y el amor, empieza a hacer de nuevo de las suyas.

Como padres, Kate y Sam me parecen increíbles. Son perfectos. Aman con locura a sus hijos, Sam a sus cuatro hijos y Kate a sus dos hijas, aunque en su corazón aun hay espacio para los dos hijos de Sam. Como padres me han parecido geniales. Siempre están ahí cuando sus hijos los necesitan, y valoran mucho cada instante que pasan junto a ellos. Son unos padres formidables. Y ¿lo mejor? Que el tío Michael y la tía Terry también tratan a los chicos como si fueran sus hijos, sobre todo Michael. Mi Michael. ¿Os he contado ya mi debilidad por Michael?

Me encanta la relación padres-e-hijos y hermanos-y-hermanas que se narra en esta novela, que se bebe toda la novela. Es genial que mi parte favorita de esta novela sea la que tenga el mayor protagonismo.

Adoro la relación que tienen Kate y Terry, Ollie y Cat, Sam y Michael. Estas relaciones son el alma de esta novela y ha sido una autentica delicia para mi poder saborear esta relación, esta profunda hermandad, este amor que se escapa de sus páginas. Porque esto sí es amor =D.

La otra parejita de esta novela es Terry y Michael, una parejita que lleva haciéndose de rogar desde hace quince años. Ambos se gustan desde siempre pero les da demasiado miedo estar juntos. Porque, ¿y si no sale bien? Pero que es mejor, ¿vivir un sueño o esperar por él? Por suerte para ellos y para el lector, estos dos apasionados cabezotas, al final, deciden darse una oportunidad. ¿Y sabéis que? Es entonces cuando pasan de gustarse a enamorarse locamente, y a disfrutar de la vida como nunca antes lo habían hecho.

Michael y Terry son mi pareja favorita de "Los príncipes". Y su historia de amor, aunque no tiene mucho protagonismo, me ha gustado mucho y es mi favorita de esta novela.

¿Lo he dicho ya? Adoro a Michael. *Quiero un Michael por navidad*. Es un amor. Un hombre sexy, risueño, cariñoso, protector, leal, un amor de los pies a la cabeza. Me encanta Michael. *Me encanta*. *Me hace sentir asombrosas y tontorronas maripositas*.

Y Terry es genial. Demasiado impulsiva. Demasiado cabezota. Pero eso es parte de su personalidad. Y bueno, Terry es un torbellino. Y me ha caído genial.

Y no nos olvidemos de Ollie, Cat, Sasha y Tommy.

Ollie y Cat son las dos hijas de Sam y Kate. Y Sasha y Tommy son los hijos de Sam y su difunta amante.

Ollie es una joven muy pizpireta, tiene la impulsividad de Terry y la serenidad de Kate, por no hablar de su enorme madurez, su astucia, su gran corazón, y su espíritu muy dado al perdón.

Cat es más cauta, menos incondicional, y a la vez, es impulsiva y muy cabezota.

Las hermanas se parecen mucho y se complementan a la perfección. Y a mí me han encantado. Que de risas me han robado. :).

Sasha es una ricura de niña. Es todo amor, luz, inocencia, y astucia. Una mezcla curiosa, sin duda. Es una niña adorable, que me ha robado más de una lagrima.

Tommy es un bebe precioso, tan achuchable que entran ganas de abrazarle y protegerle de todo. De acunarle.

Me ha encantado la relación de estos cuatro hermanos. Ollie y Cat ya estaban muy unidas, son la una para la otra, y en cuanto conocen a Sasha y Tommy, caen rendidas ante la dulzura de los pequeños. Me ha encantado la relación tan bonita y afectuosa de Ollie, Cat, Sasha, y Tommy.

Bueno, ¿que mas puedo decir que ya no haya dicho? Solo os puedo animar a que le deis una oportunidad a esta novela. En ella se esconden grandes personajes, unas letras divertidas, apasionadas, tiernas, entrañables, y un corazón lleno de vida, naturalidad, risas, alguna que otra lagrima, pasión, y un amor entrañable y muy familiar. Además de unos sueños que destacan por su sencillez, por una fuerza que demuestra que nunca es tarde para levantarse, y por una incondicionalidad asombrosa, la de aquellos seres queridos que estarán ahí, en lo bueno y en lo malo, cuando nos levantemos y nos caigamos, cuando nos equivoquemos y cuando acertemos, cuando soñemos y cuando vivamos ese sueño.

 
¡Un besito enorme! ¡Os quiero!

Mire - Mayu.

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