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5 de febrero de 2014

Ni lo sueñes de Megan Maxwell.

¡Buenas noches a todos, queridísimos lectores? ¿Como estáis? ¿Vosotros también os sentís tristes?

Yo os traigo la reseña de la última novela larga que he leído:

NI LO SUEÑES de MEGAN MAXWELL:


 
Hace un par de semanas estuve con unas amigas en la presentación de Melocotón loco aquí en Madrid de Megan Maxwell. Mi amiga Rocío estaba emocionadísima por poder ver a su escritora favorita y yo y Karol la acompañamos y nos llevamos un calendario de regalo y Ro pudo hablar con su Megan Maxwell y eso me hizo pensar "bueno, voy a leerme ya el libro que me prestó Rocío de Megan". Y aquí estoy, ya lo he leído. Ni lo sueñes ha sido la última novela larga que he leído y aunque no sabía bien que esperar de esta novela porque las novelas de Megan y yo no hacemos muy buenas migas, si sé que en el fondo, esperaba más de Ni lo sueñes. Más risas, más confidencias, más amor, más, más, más.
 
 
En general, Ni lo sueñes es una novela bonita, tierna, chispeante, y entretenida pero podría haber sido mucho más que eso, podría haber sido una historia de amor de esas que se construyen a fuego lento y que después, sin apresurarse, te deslumbran y emocionan. Pero no, en mi caso, Ni lo sueñes no ha sido así.

Ni lo sueñes me ha gustado pero también me ha decepcionado. Entre otras cosas, esperaba reír muchísimo con esta novela porque decían que era muy cómica y divertida, pero no he visto yo esos momentos de risa. También esperaba olvidarme de todo por un rato, y si bien, ha sido una lectura bonita y entretenida, no me he visto completamente enfrascada en su lectura.

Ni lo sueñes me ha gustado pero con peros. No ha habido forma de encontrar el equilibrio en esta obra, y ahí, hablo de sus personajes, entre otras cosas, o del misterio con el que Megan quiere envolver esta novela, y que realmente, lo único que logra es esquivar un tema delicado que a mi parecer debería haber tenido más presencia. Lo mismo sucede con ciertos niños, y las circunstancias que les rodean, tema que Megan nombra, incluso lo usa como uno de los ingredientes básicos de esta novela pero luego apenas si profundiza en él. Megan podría haber hecho de ésta una novela increíblemente conmovedora. La base la tenía pero después no ha profundizado tanto como debería sobre esa emoción. Y es una pena porque podría ser mucho más que una novela dulce, bonita, predecible, entretenida, ardiente, muy bien escrita, y con personajes definidos.

Empecemos con los protagonistas:

Daniela y Rubén son los protagonistas indiscutibles de esta novela. Y lo que me ha pasado con ellos ha sido raro. Os explico...

Al principio me encantaba Daniela. Era positiva, luchadora, una guerrera Maxwell. Daniela recibía la vida con una sonrisa y no se ahogaba en momentos que no volverán, en hechos del pasado que la hicieron añicos. Era una persona positiva de verdad. Y muy humanitaria. Después de haber perdido una hermana y haber pasado por varias enfermedades que con ahínco y mucha perseverancia había superado, Daniela era positiva y muy buena de corazón y vivía la vida con autentica devoción. Cada instante era un regalo, un instante infinito que disfrutar y amar. Y las lágrimas y los miedos no tenían cabida en su vida. De verdad me gustaba Daniela. Era conmovedora, pensar por todo lo que había pasado, todas esas lágrimas que no había derramado, todas esas veces que el destino la había lastimado, poniéndola a prueba, y que ella siempre se hubiera abrazado a la vida con tanto amor y tanta alegría... Me pareció algo increíble. Daniela era como un sol. Después estaba su discurso de chica independiente y sexualmente activa, amante de los rollitos de una noche... Eso era un discurso hecho para Rubén mas que cualquier otra cosa. Y Dani tenía cierta afición por las mentirijillas, pero al principio tenía su punto, solo por ver la cara de tonto que se le quedaba a Rubén era perdonable. Como digo, Daniela era conmovedora, una luchadora valiente, que luchaba por su día a día, por querer a sus amigos, por ser madre de dos pequeños geniales, por ayudar a los demás, y repartir sonrisas. Era la primera protagonista Maxwell que me gustaba tanto :). Pero después, una vez que se convierte en amante de Rubén, Daniela cambio. Se volvió frágil, pesimista, esquiva, cobarde. Y comenzó a exasperarme, muchísimo. Hasta la última página. Y bueno, en el fondo me sentí engañada por ella. Dani había vendido una imagen que en algunos aspectos no eran ciertos. ¿Doña positividad? ¿Vivir el día a día sin pensar en el mañana? ¿Aferrarse al amor? ¿Darlo todo? ¿Entregarse en alma y corazón? No. Todo eso desapareció, como el viento cuando se lleva las hojas de otoño, o quizás nunca había existido. Pero era injusto. ¿Dónde estaba Daniela, esa guerrera Maxwell que nos había dejado ver al principio, que me parecía un sol y que me hacia admirarla por su positividad? Según pasaban las páginas Dani se fue haciendo cada vez más y más pequeña, escondiéndose dentro de sí misma, negándose a esos regalos que le da la vida. Todas esas sonrisas perdidas.. Todos esos momentos no vividos...

Con Rubén me paso lo contrario. Al principio no podía ni soportarle. Me hacía sentir una inmensa rabia. Era estúpido, superficial, un pijo insoportable sin mucho trasfondo. Un crío que se movía gustosamente entre la fama y el dinero sin apreciar nada más en la vida. Solo le importaban el futbol y acostarse cada noche con una modelo diferente. De verdad llegué a pensar que este chico sufría una enfermedad de tipo sexual. Su obsesión con el sexo era demediado grande. Si incluso con la pierna rota tenía que estar fallándose a una chica diferente cada noche. No soportaba a Rubén y sentía que no se merecía a Dani y que tendría que aprender mucho sobre ella. Sobre las cosas que de verdad importan en la vida: los amigos, la familia, y esas vidas, que están sufriendo y que necesitan soleadas esperanzas. Daniela le enseñó mucho a Rubén. Lo que era la humanidad, lo que era implicarse con otra persona, regalar sonrisas, salvar vidas. Niños de corazón tierno y vidas difíciles. Niños que necesitaban de su afecto y su generosidad. Y así, poco a poco, Rubén empezó a crecer, a madurar, a evolucionar. Pasó de ser un niño inmaduro y consentido a ser un hombre, y además, uno leal, cariñoso, atento, perseverante, romántico, un encanto, vamos. Rubén se convirtió en un chico que me gustaba mucho. No cambió de la noche a la mañana, lo fue haciendo gradualmente, y me encantó ese cambio. Ahí Megan acertó de pleno. Rubén demostró que podía ser mucho más que un futbolista coleccionista de polvos. Rubén se convirtió en un joven que ahora sí, se movía por su corazón. Y es él el que al final le enseña a Daniela lo que es el amor, la devoción, lo que es amar y luchar por otra persona, entregarse en cuerpo y alma. Lo que es la valentía y la fe. Rubén le enseña algo importantísimo a Daniela: A vivir la vida con auténtica esperanza, entregando el todo por el todo, sin rendirse, y sin apagar la luz habiendo amado intensamente. Rubén le enseña a Daniela a cerrar los ojos y dejarse llevar, por algo más que el sexo, por un amor que le acaricia la piel, y hace algo más que encenderle el cuerpo, y junto a la familia de ambos y a los dulcísimos Israel y Suhaila, le enseñan a Daniela lo que de verdad significa tener fe, y vivir de verdad.

Respecto a la relación entre Dani y Rubén...

Todo comenzó mal, muy mal. Rubén se mostró insolente e irrespetuoso, pero cada insulto suyo, era devuelto por una sonrisa de Dani, y por una labia positiva y con un corazón lleno de agallas. Al final, todas esas sonrisas, lograron que Rubén se encaprichara de Daniela, pero no en un sentido romántico o sexual. No. Dani representaba para él la esperanza. Y eso no tiene precio. Y así, poco a poco, compartiendo sesiones de fisio, cine en casa, palomitas, conversaciones sobre bellas, amantes, y familia, ambos se hicieron amigos. Después, llegaban las bellas, y Rubén no perdía el tiempo, en menos de un minuto se olvidaba de Dani y se apresuraba a desvestir a su amante de turno, impaciente por follar con su nueva chica de apariencia perfecta. Y Daniela, se moría de celos, pero acallaba cualquier sentimiento, y se apresuraba a salir de casa de Rubén lo más rápido posible, y se inventaba ante Rubén amantes fantasmas, noches de placer que jamás existían, encuentros fortuitos que eran meras palabras, y todo para enmascarar ante este capullo lo que él la hacía sentir. Pero Rubén... entre bella y bella, sentía algo por Daniela, que cada vez crecía y crecía, primero una amistad y una loca atracción por esa sonrisa y esa energía suya, y después, unos celos por esos amantes, hasta que Rubén admitió que sentía algo más por Dani, esa chica de carne y hueso, tan lejos de las bellas de papel, y se lanzó. Un beso. Y entremedias unas navidades separados. Y Rubén empezó a enamorarse de Dani y Dani sedució a Rubén y se convirtieron en algo más. Según Dani, folla-amigos. Según Rubén novios-en-secreto. Rubén empezó a enamorarse de Dani más y más. Y Dani comenzó a volverse esquiva y pequeñita, escondiendo con mas ahínco su corazón, sus secretos y sus recuerdos, dejándose ahogar por el miedo, y perdiéndose en el eco de una relación bañada por el sexo, el deseo, y el desenfreno. Dani le ponía el toque ardiente a la relación y Rubén el toque romántico.

Sinceramente, Rubén se enamoró muchísimo más de Dani que Daniela de él. Y era él quien siempre luchaba por esa relación, porque ese amor se convirtiera en algo que durara para siempre. Y Dani en cambio, se dejaba querer, pero no ponía el corazón donde debía. No miraba con los mismos ojos a Rubén. Y cada vez que surgía una confidencia ella la esquivaba con sexo. Acallando los susurros que no quería escuchar.

En esta relación sobra sexo y faltan confidencias. Instantes emotivos, dulces y profundos. Eso ha faltado. Un corazón que se abre, y otro que no pierde el rumbo por un poco de pasión de su amor. Eso ha faltado.

Respecto a los personajes secundarios... Antonella, Jandro, la nonna, Suhaila e Israel, la familia de Rubén (los padres y las dos hermanas) y la familia de Daniela (los padres y el hermano), pues me habría gustado que hubieran tenido más presencia en la novela. Bueno, a Jandro no, porque ni siquiera me cayó bien. Pero a los demás si me habría gustado conocerles más y que hubieran estado más presentes en la vida de Rubén y Dani.

Eso sí, estos personajes secundarios aparecen en buenos momentos. La familia de ambos provocan siempre momentos muy cómicos, y sus apariciones me hicieron reír de verdad. Y Suhaila e Israel, son tan adorables que lograron arrancarme alguna lágrima. Me habría encantado ver más de estos niños, estar más en su día a día, sentir sus corazones y abrazarles dulcemente. Que Dani y Rubén les abrazaran. :).

Además, Suhaila e Israel se van a convertir en los hijos de Dani, pues ella está con el papeleo de la adopción y me habría encantado ver su faceta como madre. Y como no, me habría encantado ver a Rubén como padre. Porque después de todo, si Rubén se casa con Dani (cosa que hace) va a convertirse en el padre de estos dos niños tan conmovedores. Y creo que habría sido importante poder ver eso. Como los cuatro se van adaptando a esa nueva situación y se van convirtiendo en una verdadera familia.

Respecto a ciertos temas que trata la novela, me gustó que Megan los retratara, que les hiciera un hueco en su novela, que alzara la voz con tanta delicadeza sobre estas cuestiones, pero al final casi no profundizó sobre estos temas y me pareció una pena.

Respecto a las letras de Megan Maxwell, pues en esta novela me ha pasado como con Los príncipes azules también destiñen, que me han gustado bastante :). Se nota que Megan Maxwell sabe escribir y muy bien. Y transmitir, que también es esencial.


¡Un beso a todos!

Mire - Mayu.

1 comentario:

  1. me alegro que te gustara mi recomendación, y le tengo pendiente por releer, este cae seguro este veranito.

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