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21 de julio de 2014

Crónicas de Eos: Valkiria (#1) de Diana Muñiz


CRÓNICAS DE EOS: VALKIRIA (#1) DE DIANA MUÑIZ

 
 

Valkiria ha sido mi segunda novela elegida para participar en el books around the magic world. Con la primera, A un beso del pasado, no tuve suerte, y con esta segunda tampoco. Seguiré intentándolo, pero de momento, solo me siento triste.

 
Llevo días pensando en esta reseña, en que podría decir que hiciera justicia a mis sentimientos.

Valkiria fue una auténtica locura de lectura para mí. La leí en veinticuatro horas porque me estaba rompiendo el corazón y quería llegar rápido a la palabra FIN.


Ahora hace ya varios días que terminé Valkiria, que me despedí de Tesla y Riordan, que lloré y lloré, antes de dormir. La lectura de Valkiria me hizo sentir profundamente triste, me llegó adentro, y me arrancó lágrimas, pedacitos del corazón e instantes, suspiros de anhelo y esperanza. Valkiria no es un viaje fácil, no es un cuento de amor, no tiene un final feliz.

Esta novela me ha parecido, en el fondo, una locura. Había momentos en que esa locura, hacia de los capítulos o de los personajes algo bueno y muy intenso, pero también ha habido momentos en que sentía que ciertas escenas, actos, o capítulos no tenían ningún sentido.
Todavía me acuerdo que nada más empezar Valkiria, no podía parar de reír. Estaba encantada con esta lectura. Pero sobre todo con Riordan. Lo mío con él fue un flechazo.
Pero después, seguí avanzando en la lectura de esta novela, y me sentí desencantada. Por Riordan. Por Tesla. Por la historia en general. Pero sobre todo, por el rumbo de la trama. Me decepcionó mucho como evolucionó esta historia, y la serie de acontecimientos que se sucedieron.
Muchos capítulos no tenían sentido para mí, sentía que si no existieran, tampoco los echaría de menos. Creo que parte de eso se debe a que, cada capítulo tenía una subtrama propia, independiente de la trama general. Sentí que esta space-opera era como una de esas series policiacas/de aventuras, donde lo más importante es el caso a investigar, y después la mínima evolución entre los personajes. Había una trama general que unía esta novela, pero era muy leve en comparación con todas esas subtramas independientes.

 

La historia de amor entre Riordan y Tesla me decepcionó muchísimo porque prometía ser increíble y muy especial, y al final no tuvo casi hueco entre tanta aventura. Y lo mismo me pasó con todas las relaciones entre el resto de personajes, la interacción personal, la evolución, fue mínima, y yo creo que se quedaron tantas cosas en el tintero...

Eso por no hablar de una página que hizo que Valkiria se arruinara para mí. Una página donde se insinuaba que Riordan le era infiel a Tesla, y a mí eso me rompió el corazón. Seguí leyendo Valkiria porque Diana Muñiz y su historia enganchan, y necesitaba mil respuestas a tantos misterios, pero ya no sonreí. Avancé con esta novela con un nudo en el pecho, y esa página misteriosa, la que no encajaba en ningún sitio, la de la posible infidelidad, no volvió a aparecer por ningún lado, así que supongo que esa infidelidad tendrá lugar en el segundo libro de esta serie, de estas crónicas, lo que es angustiante para mí. No, no tolero las infidelidades. Y pensar que Riordan podría ser infiel a Tesla me parece tan ruin y tan, en el fondo, impropio de él...


Llegando hacia el final de Valkiria casi no podía respirar, y Diana Muñiz logró arrancarme unas cuantas lágrimas más, la mayor parte de ellas, profundamente amargas. Lo que le ocurre a Tesla por parte de William fue muy, muy doloroso. Y superar eso no va a ser nada fácil para Tesla. Más cuando esa agridulce noche, Tesla encontró el consuelo y el amor en los brazos de Riordan, para perderlo después al ser Riordan traicionado por Julian y entregado a los leónidas. Ese final fue demasiado para mí. Yo no me esperaba algo tan triste.

Bueno, en general, no me esperaba que esta novela fuera tan, pero tan triste, tan dolorosa. Casi lo único que hice mientras la leía fue llorar, o leerlo todo de forma escéptica o "enfadarme" con Diana Muñiz por ser tan cruel con sus propios personajes. Valkiria podría haberme gustado, pero no lo ha hecho. Ha sido un viaje lleno de altibajos y muy triste. Una lectura adictiva e intensa, desgarradora, y al menos para mí, decepcionante.

 
No sé bien cómo explicarme, o siquiera si a esta, se la podría denominar como una reseña, pero son mis sentimientos. Y tras dejar atrás las letras, las páginas, de Diana Muñiz, solo me ha quedado un sentimiento de pena y añoranza. Y ese pequeño flechazo por Riordan que me hace rugir de pena, por la crueldad con la que todos le tratan, por ese final con el que Diana le castiga, por esa encrucijada en la que le pone todo el tiempo. Yo quiero a Riordan Luna Roja, y Diana Muñiz no le ha entregado lo que se merecía.

Riordan me gustaba tanto... En serio, me gustaba mucho. Pero después, se convirtió en un personaje más, al perder tanto protagonismo. Yo le eché mucho de menos. Y aún ahora siento un tirón pequeñito en el corazón al pensar en él. Ainssssss, Riordan .
 

Riordan fue mi debilidad en esta novela pero también mi punto favorito. A veces quise abrazarle muy fuerte, comerlo a besos, pero poco a poco, fue quedando en un segundo plano, como si este leónida no fuera lo más bonito de Valkiria. Le quise. Y sentí que se me rompía el corazón al ver desvelados sus tristes recuerdos de la niñez. Pero también, se me escapó más de un suspiro, porque Riordan es dulce, bueno, valiente, leal, y desde que conoce a Tesla, él es tan humano, tan tierno, y eso sin perder ese encanto y ese aire duro y sexy que le rodea siempre. Pero esa sombra sobre su posible fidelidad o no hacia Tesla fue un golpe bajo por parte de Diana. Y entre tanta aventura espacial - sin sentido -, Diana dejó que Riordan se desdibujara. Una pena.

Tesla me cayó bien, creí que sería una protagonista muy atípica, una damisela victoriana, pero dispuesta a demostrar, mucha fuerza. Una guerrera escondida. Y en cambio, no fue nada de eso. Simplemente fue Tesla, la chica que viajó en el tiempo y que deseaba muchas cosas mientras no se atrevía a luchar por ninguna de ellas.

Pero que Tesla fuera sosa no quiere decir que mereciera ese castigo por parte de su creadora, Diana Muñiz. Tesla, obviamente, no merecía que la violaran al final de esta novela, eso jamás. Lloré mucho en esa escena.

Y después sentí que Riordan me robaba otro poquito del corazón al llorar por Tesla, al sufrir tanto por ella. A Riordan le rompió el corazón que le hicieran eso a su Tesla. Y la escena que le siguió fue tan, pero tan especial... una escena llena de amor, aunque no fue en el mejor momento. Quiero decir que, ella había sido gravemente herida, y va y le pide a Riordan que borre cada herida y le haga el amor. Vale, fue increíblemente conmovedor, y una de mis dos escenas favoritas de esta novela, pero el momento no fue el mejor. Aún así, decir que esa escena, fue tan tierna... y yo lloré y me sentí inmensamente conmovida. Y Riordan me hizo llorar con esa declaración de amor, con esa forma de curarla, y después, con su forma de reverenciarla y amarla . Aunque en esa escena me jodió mucho que Riordan le dijera a Tesla que no podía hacerle promesas de amor eterno. Pero Riordan demostraba amar mucho a Tesla. Tesla en cambio fue muy sosa y simple. Y ese final, como los separó la autora, Tesla esperándole en la nave valkiria sin saber que Riordan había sido traicionado y capturado, condenado a no poder volver junto a ella, y comenzar una nueva vida... No puedo perdonar a Diana Muñiz por hacerles eso a Riordan y Tesla. ¡A mi Riordan!
 



Como historia de amor, la de Riordan y Tesla, es pequeña y finita, apenas si tienen escenas juntos, porque esta es una obra coral, y el amor no tiene gran peso en la trama de Valkiria, y por eso, Riordan y Tesla, no llegaron a enamorarse. ¿A gustarse? Si. ¿A quererse? Un poquito, aunque cinco mil veces más él que ella. ¿Pero a enamorarse? No. Y con ese final, joder, con ese horrible final, veo muy difícil que Riordan y Tesla tengan una oportunidad.

Mi otra escena favorita os contaré cual es, la del primer beso entre Riordan y Tesla, ese beso que tuvo lugar en un ascensor, con Tesla bellamente vestida y Riordan salvajemente apuesto. Fue una escena muy especial, y ahí Diana Muñiz todavía no me tenía desencantada. Que escena. Ojala Diana hubiera seguido por ese rumbo con esta novela.


Respecto al resto de personajes, muchos tienen su papel, su gran importancia - sino no sería una obra coral, claro -, pero ninguno me gustó. Ni Oma, ni Julian, ni Guille, y mucho menos, Tristán, Alistair, y Genevieve. Todos ellos contribuyeron a que esta novela fuera desencantándome y no me gustara. No les soporté, tenía fe en estos personajes, pero odié como se comportaron y lo que les hicieron a Riordan y Tesla. No fueron esas personas que vendían en las primeras páginas. Y sus verdaderas caras, no me gustaron.


Las letras de Diana Muñiz son muy naturales. En ese sentido, no tengo quejas. Pero sé que no seguiré con esta serie, porque el space-opera y los dramas no son para mí. Lecturas que me encojan el corazón no son para mí. Y menos si no me enamoran, como me ha pasado con Valkiria, que al principio me sorprendió pero que después me dejó triste y decepcionada. Más de una vez estuve a punto de rendirme con Valkiria y no terminar su lectura pero sentí que Riordan no merecía eso. Si, querido y triste Riordan mío, mi leónida .

 
Para los que estéis intrigados por las Crónicas de Eos, y os gusten las obras corales y llenas de sorpresas y dolor y mucha ciencia ficción, Valkiria es vuestra obra, y esperad a su continuación, porque ese final es para romper a llorar y exigir ya respuestas, y venganzas. Y muchas promesas y recompensas y satisfacciones. Pero yo temo que Diana Muñiz ponga a prueba su crueldad con mi personaje favorito, llevándole a límites enormes y a cuotas de dolor impensables. Ay, Riordan...


¡Saludos!

Mire - Mayu.

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