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23 de octubre de 2021

Besos salados - Elena Castillo Castro (relectura)

En Julio leí mi primera novela del año (Mil veranos contigo), en Octubre mi primer relato. En ambos decidí intentarlo con autoras españolas.

 

Título: Besos salados (2015).

Autora: Elena Castillo Castro

Páginas: 10.

Género: Juvenil, desamor, amor, lgbt, heterosexual.

Primera lectura: 29 de marzo de 2015.
Segunda lectura: Entre el 15 y el 18 de Octubre de 2021.

Etiquetas: beautiful-covers, contemporanea, juvenil, ra-spanish-writer, lectura-vero, sociedad-patriarcal, relato, releido, amores-no-correspondidos, antologia, lgbt, amigos, romantica-juvenil, triangulos-amorosos, vero-y-mayu-se-regalan-historias


Vero pasaba todo el año soñando con el verano, a pesar de que el verano significaba despedirse de Ruth. El verano era el momento más feliz del año para ella porque podía soñar con que ese año llegaría su príncipe azul, sería francés, sabría navegar en vela, y se acurrucarían en calas de ensueño. ¿Pero las fantasías se cumplirían?



Elena Castillo Castro para ayudar a la ciudad de Lorca participó en una obra solidaria llamada Veinte pétalos, su pequeño granito de arena fue Besos salados (también podréis leer a Leara Martell, María Jesús Juan, Lucía Lavado, la adorable Ana Iturgaiz, Isabel Keats, Susana Gallego Villalba, Adriana Andivia, Victoria Rodríguez, y Melanie Alexander). Me parece hermoso que todas estas autoras decidieran ayudar en tan sentida causa, siempre es bonito encontrar cuál es el origen de una obra y el corazón de esas autoras.



Conocí a Elena Castillo Castro en el RA 2015 donde me pareció una mujer con las ideas muy claras, que amaba la música por encima de todo, que llevaba la literatura como una bandera, por eso y por lo bien que me habían hablado de ella no me resistí a aventurarme a leer Mientras el corazón siga latiendo (reeditado como Cartas a Lara) y Besos salados. Con Mientras el corazón siga latiendo sufrí muchísimo, tanto que no me gustaron las decisiones de los personajes, y sé que eso no se entendió cuando lo reseñé (tampoco se entendió que tengo un gran problema para gestionar mis emociones y hay historias y personajes capaces de atormentarme y esos me atormentaron muchísimo y desear no volver a sentir nunca nada para no sufrir más, pero jamás pretendí herir a nadie con mis palabras pues la persona herida por lo que había vivido a través del libro era yo).



Con Besos salados recuerdo haber esperado en ese 2015, por ese título besucón y la parejita, que fuera la típica historia de amor contada en diez páginas, el pequeño sueño de amor de un verano de una niña. Este 2021 quería volver a compartir una historia, unos personajes en común con Vero. Pensé en Elena Castillo Castro y Besos salados porque ambas teníamos este relatito en nuestro kindle y podíamos compartir nuestras notas sin problema. Ella podía sentir la alegría de volver a reencontrarse con una autora que le había gustado en 2020 y yo podía reencontrarme con estos personajes después de seis años con una segunda mirada.

 

Besos salados es una pequeña obra que leí en los pequeños huecos del día, así que mientras Vero lo devoró en un instante (amo su reseña, nació de sus notas y nuestras conversaciones, es tan auténtica) me gustó comentar Besos salados con Vero porque siempre me hace sentir más cerca de ella, dentro de su mente (un regalo), yo escribí muchas más notas de kindle que ella (soy más parlanchina por escrito) pero ella envió más audios en nuestro grupo de whasapp, las dos nos sentíamos identificadas con la idea de que nos habría gustado encontrar una protagonista menos cría y una historia más adulta, donde poder vernos más reflejadas para que de verdad pudiéramos sentir que nos gustaba, también encontramos en este relato ese triste reflejo de la sociedad, que siempre está presionando a las mujeres para que asuman el rol que antes se nos había dado, sin darse cuenta de que los tiempos han cambiado.


  • Narra únicamente nuestra protagonista, Vero. 



Besos salados nos describe una adolescencia normotípica, se supone que a los 15 años es la edad de ser una cría, de soñar con el verano, de desear besos, de pensar que la vida es color de rosa, de dar importancia a las apariencias, los lujos, todo lo que es Vero, la protagonista en prototípica, pero no todas las chicas de 15 años han experimentado eso porque les han sucedido muchas cosas que no les han permitido seguir siendo unas niñas. Entiendo perfectamente que muchas otras niñas si han seguido esa pauta y ahí encaja Vero.


Espero que esta Vero que nos plantea el relato, alguna vez se dé cuenta de que es bonita independientemente de su ropa, de que no necesita a un chico a su lado para brillar y ser más feliz, de que no necesita sentir esa presión (a la que nos expone la sociedad) y dar pasos para los que no está preparada porque no deja de ser una niña, y como niña, pensar en bodas e hijos es algo que no debería ni plantearse, porque primero tiene ella que aprender a cuidarse y descubrir que quiere en su vida, explorar caminos, antes de saber si realmente quiere eso para lo que la sociedad (machista y patriarcal) siempre presiona a las mujeres (bodas e hijos).



Edu y Felipe son sus dos amigos de veranos, a los que ve cada año en un entorno de sol, agua, y palmeras, mientras ella lleva sus libros a cuesta y ellos la pasean en sus barquitos. Ellos le pueden ofrecer conversaciones de niños pequeños, las mismas que ella a ellos, Vero dice tonterías sobre sí misma y lo mucho que se presiona para conseguir besos de Fabrice, como no le importa hacerse daño si puede tener algo con un extranjero, sus amigos no entienden su obsesión con Fabrice y que los deje completamente de lado, ellos intentan con sus comentarios humillantes y racistas hacia Fabrice que ella olvide al francés, realmente espero que estos tres personajes se miren a un espejo, vean escrito todo lo que han dicho y aprendan de ello a no repetirlo, ser crueles, racistas, ser tóxicos, no se justifica con nada, pero se puede cambiar si ven que es lo que estuvo mal en sus conductas y comentarios (cosa que no ocurre en Besos salados).



Fabrice solo buscaba la compañía de unos niños que no le hicieran sentir solo, pero creo que se hubiera apartado de ellos si hubiera sabido lo que pensaban realmente de él. Nunca supe que él estaba enamorado de Edu. Es algo que no se puede saber porque nuestra única pista es verle sonreír cuando está con los chicos, sentir agusto con chicos no es señal de homosexualidad, sonreír a uno tampoco, entonces no es algo que podríamos haber adivinado. Edu estaba enamorado de Vero, tampoco es algo que adiviné, simplemente lo supe a mitad de relato porque releí lo que escribí en el pasado y entonces tuvieron sentido las conductas infantiles de Edu hacia Vero, los comentarios tontos de que él compartiría sus palomitas con la chica que le gusta, o como intentaba molestar a Vero y Fabrice.



Vero siempre espera ser algo más que amigos durante todo el verano, durante todo el relato, pero nunca se lo confiesa a Fabrice, siempre espera que sea él el que dé el paso, se desespera porque vé que no avanzan, que no salen de la frienzone y que se acabará el verano y no podrá ser su novia y por tanto con él se irá su sueño de bodas, hijos y París. Mi amiga Vero dijo que lo que Vero la protagonista quería era tener novio, y que le valía cualquier chico, se siente un poco así cuando sin gustarle Edu tiene una cita con él, yo siento que ella se presiona a si misma, se dice a si misma "como a Edu le gusto tengo que corresponderle", por eso acaban dándose besos salados que saben a palomitas. ¿No os parece el final más triste? Yo voto porque Vero y Edu ya no estarán juntos, pero esa es otra historia.



Me gustaría saber que inspiró a Elena Castillo Castro a crear este relato, a Elena le encanta ponerse en la piel de adolescentes, a darle forma a sus ideas, y sus mundos todavía tan frágiles, es fácil pensar que detrás de este relato de verdad se escondían esos niños que nos plantea la historia, unos niños que espero que cambien mucho. 

Mayu.

10 de mayo de 2015

Mientras el corazón siga latiendo/Cartas a Lara de Elena Castillo Castro

¡Buenas noches! ¿Qué tal estáis? Yo tratando de resistir a una semana que se me está haciendo triste. Cosas que pasan, a veces ni una misma comprende por qué le cuesta sonreír. Pero sé bien que una de las razones que me han llevado a sentirme aun más triste ha sido una de mis últimas lecturas.

No lo hago aposta. Sé que hay mucha gente que no comprende mi honestidad, porque en su mundo solo caben las palabras bonitas. Pero por la espalda y a puerta cerrada, esa es otra historia. Pero yo no puedo y no quiero eso en mi vida. Poca gente sabe porqué pero no tolero las mentiras, han destruido vidas que me importan, me han herido y han herido a personas a quien habría querido proteger. Ojala el mundo estuviera mas lleno de bondad, de comprensión, de honestidad. Ojala no se derrumbara el ego de una estrella porque una lectora les dijera que su libro no les gusta. No hay intención de hacer daño, al menos no en mi caso. Sé que no gusta en muchos círculos que alguien diga NO pero yo no le pongo mentiras a mi corazón. No quiero una vida donde mentir y engañar sean condiciones para conservar la sonrisa o el cariño de alguien. ¿Por qué estoy escribiendo todo esto? Porque estoy cansada de que la gente censure mis palabras, me juzgue. Me juzgue como persona. ¿Soy mala por ser sincera? Bien, sois libres de pensarlo, quien quiera quedarse a mi lado, genial, quien no quiera, también. Yo no dejaré de moverme con respeto, tampoco dejaré de poner palabras a mi mundo, y mucho menos, dejaré de sentir. Escribo para compartir mi corazón.


Reto 2015 reading challenge: #20 Un libro de tu Want to Read.
Reto Colores: Amarillo.

Ahora sí, comienzo. Hoy vengo a hablaros de ese libro que tantas malas emociones me ha provocado. Mientras el corazón siga latiendo de Elena Castillo Castro. Nueva edición: Cartas a Lara.



Cuando Lara recibe un paquete lleno de cartas en plena mudanza su vida se detiene. Todo deja de importar: el traslado, su inminente boda, el comienzo de una nueva vida. Eliott, su primer amor, que desapareció diez años atrás, vuelve como el remitente de un envío que llenará el corazón de Lara con recuerdos que creía olvidados y que resurgirán del pasado con fuerza. Su vida se tambaleará entre la elección de un futuro estable junto a Javier, el maravilloso hombre con el que Lara ha rehecho su vida o la de un destino del todo incierto. Hay amistades que surgen a primera vista como flechazos en el corazón, algunas veces la amistad se convierte en amor, y muy pocas veces, una parte de ese amor termina siendo eterno.


Novela que tiene una sinopsis y una portada que atrapan. Novela que me había recomendado una chica a la que quería un montón (y como prometí, este libro va para ella, mi regalo de papel, este libro que ella ama). Prometí leer este libro. No prometí comprarlo en papel pero cuando llegó el RA 2015 quise comprármelo. Pensé 'si no me gusta, ya tengo algo con lo que hacer feliz Inés, amiga incomparable' (aunque ya no seamos amigas), pero también pensé 'si me gusta, formará a pasar como una de mis excepciones, porque solo muy pocos cliffhanger's se han ganado mi corazón'. No hace falta que os diga que habría preferido yo ¿verdad? Por un lado, estaba ilusionada con la idea de regalarle este libro a una persona tan importante en mi vida, una amiga que perdió y encontró su corazón en este libro. Y por otro, yo deseaba que Mientras el corazón siga latiendo pasara a formar parte de los latidos de mi corazón. Quería que mis horas en él significaran algo. Y en cambio, solo quise alejarme de este libro porque me estaba haciendo daño. Esa es la verdad más pura.
 
Cuanto más leía, más me enfadaba con este libro, cuanto más me adentraba en esta historia, mas se blindaba mi corazón ante él. No sabéis cuanto me enfadé con este libro, con estos personajes, con esta trama, cuanto odié la rabia que me provocaba. Porque no hay dudas, sentí una rabia enorme leyendo este libro. Sentí tormento, dolor, pena, duda, rabia, enfado, sentí que el amor no triunfó, sentí que esto era lo contrario al amor, sentí que lo malo no era ese final, lo malo era que Javier perdiera a Lara y que Eliott se la llevara tras diez años y sin esfuerzo alguno. El corazón no manda, ¿no? El corazón no elige ¿no? Pues Eliott no volvió por amor, y Lara... ¿quién fue Lara, solo la chica que se conformó con Javier, solo la chica que se lanzó a los brazos de Eliott cuando a él le convenía? Sentí mucho con este libro pero sin nada bueno de lo que poder hablar. Y con eso no digo que el libro sea malo o que odie a Elena, es simplemente que vemos la vida y el amor de forma muy distintas y con este libro (y también me pasó con su relato Besos salados) hemos chocado completamente y quizás de forma irreconciliable.

Donde todo el mundo ha visto algo hermoso, emotivo e increíble, donde todo el mundo ha perdido el corazón por esta historia, yo solo he visto una novela de ficción alimentada con drama, drama y drama. Un culebrón. Esa clase de historia escrita para hacer llorar al lector. Y sin pizca de amor. No. No me gustó nada lo que encontré entre las páginas de este libro, salvo la pluma con la que estaba escrita esta obra de narrativa (yo no puedo considerar estas memorias como un libro romántico, como una historia de amor). Todo lo demás me hizo rechinar los dientes.

Tan enfadada/dolida (descontrolada con mis emociones) estaba con este libro que me lo leí en un día, para acabar cuanto antes con él. Seguro que fue una locura porque luego me sentí como si tuviera una gran resaca literaria, y más sumado a que solo me sentía triste, triste, triste. Hay historias tristes que pueden cautivar, y quizás sea la vuestra, quizás sea la novela de vuestra vida, pero no ha sido la mía, yo sentía que me moría. Yo no quiero volver a acercarme a Mientras el corazón siga latiendo. Esperaba encontrar una historia increíblemente romántica. A pesar de ese cliffhanger final. Esperaba entregarle mi corazón. Y lo único que me ha provocado ha sido una tormentosa rabia, unas ganas enormes de cerrar sus páginas y olvidar esta historia, un dolor tremendo que me ha hecho sufrir tanto que no lo puedo controlar, que desearía no haberlo vivido. Quería abofetear a Eliott, hacer despertar a Lara, callar tanto drama y encontrar ese amor que se prometía en la sinopsis, y también quería que Javier encontrara lo que merecía: un gran amor.

 
 
Leyendo la historia de Eliott comprendí que yo jamás podría entregar mi corazón a alguien como él, un ser humano egoísta, egocéntrico, incapaz de entregarse a nadie, incapaz de amar, que solo sabe soñar consigo mismo. Eliott ha sido uno de los peores personajes masculinos con los que me he cruzado nunca, ¡se ha ganado todo mi odio, toda mi rabia! Me ha parecido un hombre insufrible, un canalla, lo peor. Convenido, excéntrico, cruel, alguien que solo se ve a sí mismo y que jamás se para a escuchar a nadie. En su vida solo cabe amor para una persona: él mismo. Pocas veces sentí que Eliott amara a Lara, solo en tres momentos me hizo llorar creyendo que la amaba, y en todas las ocasiones él mismo se encargó de destruir esa idea. Si Eliott hubiera amado a Lara hubiera hecho las cosas de forma diferente, todo lo habría hecho de otra forma. No. Eliott no ama. No sabe qué es eso. Solo es un genio encerrado en un ser humano. Y ni siquiera resulta un genio tan impresionante cuando una lee todas esas cartas, que no son cartas de amor, sino diarios donde recoge cada momento importante o irrelevante de su vida. Acabé muy, MUY harta de Eliott. Un cabrón insoportable, ese fue Eliott para mí. Un canalla que nunca mereció nada de Lara.

Lara me daba pena y me sacaba de quicio. Me daba pena porque era buena y Eliott siempre se lo había hecho pasar mal y solo con Javier encontró algo tangible a lo que aferrarse. ¿Y por qué me enfadaba Lara? Porque no era más que una sombra, nunca se había amado a si misma y eso la hacía ser solo lo que los demás quisieran. ¿Pero que quería ella? ¿Quién era Lara, a parte de una niña que creció sin amor? ¿Quién era Lara, solo la chica de Javier, el corazón constante que latía por Eliott, y ya?
 
 
Javier, Javier me pareció el niño herido de esta historia, el que por bueno sale con el corazón roto. Fue como si Lara hubiera jugado con él durante diez años, a la espera de que Eliott se dignara a volver. ¿Javier solo representaba eso, el puente que la sostendría en alto hasta su regreso? Que injusta fue Lara y la propia autora con Javier, el único persona que me pareció simpático, el chico sin chispa e imperfecto, ¡por ser perfecto!

Al principio, mientras me adentraba en esta historia, sentí que no era mi estilo. Pero no esperé sentir este dolor y esta rabia. Esta sensación de injusticia. Este enfado monumental porque el malo se hubiera llevado a la chica. A veces hay que merecerse el amor. ¿No decimos siempre que hay que amar a alguien que sepa amarte y no a un capullo que solo te quiere por su propia conveniencia? Y por más que lea las memorias de Eliott, no encuentro amor en él. Eliott no ama a Lara. Si la hubiera amado lo habría hecho todo de forma diferente. ¿De qué sirve una vida si solo haces un drama de ella? ¿Y de que sirve una vida si solo destruyes a quien te ama? ¿Cuál fue el acto de gran amor que hizo Eliott, ser un cobarde y abandonar a una chica tras acostarse con ella? ¿Estar callado durante diez años, gruñendo porque la chica trataba de ser feliz, y consolándose con bebida, sexo, etc? ¿Donde reside todo el amor que debería haber contenido este libro? Y antes de todo eso, en todo el tiempo que Lara y Eliott compartieron juntos, nunca vi a Eliott abrazar a Lara, nunca le vi hacerla sonreír, nunca le hizo comprender cuanto valía, solo rompió sus promesas, la traicionó, y se marchó, y esas cartas o memorias, solo son la historia de su vida pero no la de su amor. Y lo peor, Eliott vuelve porque el mundo se le escapa y él es un egoísta que necesita a Lara, la necesita para que cuide de alguien. Sin Yuri, Eliott no habría vuelto. Está tan presente eso en sus memorias que duele hasta leerlo.
 
 
En serio, ¿esto es amor? ¿Lo que Lara representa para Eliott, de niños, de adolescentes, y de adultos, es amor? Yo diría que no. No. No. Y no. Y si vosotros queréis decir Si, leed el libro y encontrad vuestras propias respuestas.

¿Qué puedo rescatar de este libro habiéndome gustado tan poco este gran culebrón? La pluma de Elena, sencilla y bonita, delicada. Fue lo único que me gustó. Aquí, en este extracto, destaca su pluma hermosamente.
 
 
Todo lo demás me hizo maldecir cada minuto leído, porque solo encontré rabia, sufrimiento. Y la idea que me rondaba la cabeza todo el tiempo: esto no es amor. No lo es. Quien te ama no te destroza el corazón. Quien te ama luchará a tu lado en todas las batallas de la vida, y reirá contigo, bailará e impulsará tus sueños. Será libre cuando esté a tu lado. Será feliz. Y tú también.

Y nada más quiero añadir, solo que he odiado este libro, en cuanto a trama y personajes. Que he sentido injustas e innecesarias muchas cosas de las que sucedían en Mientras el corazón siga latiendo. Muchas mentiras, muchos silencios, muchas heridas, mucho sufrimiento gratuito. Este libro no recoge amor, no entrega amor, no sabe a amor. Solo sabe a pena y soledad, a rabia y error, a vidas perdidas, a horas que no saben a nada, a instantes que mas valdría no haberlos vivido.

Edito 2021: 

Conocí a Elena Castillo Castro en el RA 2015 donde me pareció una mujer con las ideas muy claras, que amaba la música por encima de todo, que llevaba la literatura como una bandera, por eso y por lo bien que me habían hablado de ella no me resistí a aventurarme a leer Mientras el corazón siga latiendo (reeditado como Cartas a Lara). Con Mientras el corazón siga latiendo sufrí muchísimo, tanto que no me gustaron las decisiones de los personajes, y sé que eso no se entendió cuando lo reseñé (tampoco se entendió que tengo un gran problema para gestionar mis emociones y hay historias y personajes capaces de atormentarme y esos me atormentaron muchísimo y desear no volver a sentir nunca nada para no sufrir más, pero jamás pretendí herir a nadie con mis palabras pues la persona herida por lo que había vivido a través del libro era yo). 

Mire - Mayu.