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No sentir vergüenza de los trastornos mentales
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No sentir vergüenza de los trastornos mentales
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Hoy que tampoco podemos salir a la calle he pensado que podía hablaros de algo que a mi me afecta de un modo completamente diferente que a muchos de vosotros pero no por eso me considero afortunada. Aunque el mundo se pare, la depresión no se para.
No hay una varita mágica con la que psicólogos, psiquiatras, tus propios libros de estudiante de psicología (yo) te toquen y ya estés curada. A veces la impaciencia es una mala compañera, porque deseas ser como los otros, te apresuran a que lo seas, médicos, amigos, familia, tú misma, redes sociales, lo que encuentras es esa normalidad en la que no te sientes representada y es como ser el pez en el agua que no encaja y de nuevo vuelvo a no encajar, esta pandemia vuelve a sacar mis carencias a la luz, mientras mi pánico a la calle, anterior a esta pandemia está allí, la gente se siente desesperada por salir a la calle incluso si mueren en el intento, pero no tienen deseos de morir de verdad, en cambio, yo que me esfuerzo por querer vivir tengo pensamientos que no debería, esa clase de pensamientos que mi psicóloga denomina de muerte (te preguntas si la deseas o si solo te viene un pensamiento al dia para acallar toda tu inutilidad y todo tu dolor), por no ser capaz de dar y sentir felicidad, por vivirte como un fracaso en si, pensamientos que no nos enseñan como solucionar.
No sé ya cuantas veces me habré llamado a mi misma loca. ¿Sabéis cuanto miedo tenemos a que los demás crean lo que nosotros, quienes padecemos depresión, nos creemos de nosotros mismos? Es un cúmulo de "estamos locos, no valemos nada, no aportamos nada a nadie, somos inútiles, en este mundo donde si no tienes coraje te van a hacer mucho daño nosotros ya estamos muertos" así es como se siente una persona que convive con la depresión las 24 horas, que se ahoga en su necesidad de amor, en su necesidad de escapar de lo que está sintiendo y pensando, que necesitaría por un día no ser ella misma para poder despertar porque es como si la vida que antes vivías hubiera sido un sueño. Afecta a la comunicación, potencia todos tus miedos, afianza tus barreras.
La depresión también es el sentimiento más egoísta que se puede tener, es la mejor receta para hacerte infeliz y para hacer infeliz a los demás pero no sabes como puedes pararla. Simplemente intentas seguir los consejos de los doctores, tomas tus antidepresivos (si fuera tan fácil encontrar aquel que funcione...), vives semanas de dolor y ansiedad mientras te esfuerzas por cada minuto de felicidad robado al tiempo porque sabes que todos y cada uno de esos segundos son oro. Creo que si algo te enseña la depresión es que la vida no volverá, que ni un solo día que vivas justificará que te quedes en la cama, que no luches o que te rindas, por eso ante preguntas como la de mi psicóloga: ¿por qué no te dejas llevar por tu deseo de no hacer nada? respondo porque entonces sería más infeliz. Su objetivo es que te des cuenta de que no puedes huir de tus propios miedos, pero encararlos no es tan fácil, hay cosas más sencillas de hacer, metas pequeñas que puedes fijarte como yo, yo por ejemplo me obligo a hacer todo lo que antes me hacía feliz (leer, escribir, plantearme volverme a escribir mi novela de Yuki, ir a presentaciones de libros, etc, cosas del mundo cuando la vida vuelva otra vez); o a hablar, hablar, hablar incluso si mi voz quiere callar por años; responder videollamadas de Vero incluso si siendo de ella me provocan pánico; estudiar mis asignaturas de psicología aún si sé que de mis metas sólo aprobaré la mitad de antes (con suerte y el triple de esfuerzo), recordarme tras "volverme loca tras cada discusión" reconocer todos y cada uno de mis errores (que duro es cuando no te reconoces a ti misma); encontrar pequeños trucos para no sugestionarme emociones negativas antes de tiempo (mi psicóloga dijo que debía aplaudirme por esta idea espontánea); evitar caer en lecturas/series que activen mi sobreempatía; tener miedo pero dar los pasos, sentir que incluso lo que me hace feliz me provoca el mayor pánico pero aún así hacerlo; y los retos gigantes, los que te ponen la ansiedad por las nubes, aquí hablo de montañas más difíciles de subir, como salir a la calle, no insultarte, dejar de dañar a tu autoestima, no sentir que te vuelves loca o no llamarte loca, las videollamadas, ir sola al cine, comunicarte, no avergonzarte por cada vez que perdiste el control de ti misma, aprender a gestionar tus emociones, también aprender cuando tú no tuviste la culpa o sobre que cosas no debes considerar que fueron tu fracaso, tu error, porque la depresión no se irá simplemente por saber que tienes cosas buenas, no tengo y no tienes la culpa de padecer depresión si me estás leyendo, lo más importante entre mis grandes retos es no sentir vergüenza ante un nuevo paso que para cualquier otro representa una normalidad y para mi un precipicio de miedo (este es uno de los más difíciles)...
Con el confinamiento temporalmente no tengo que cumplir el objetivo que me puso la psicóloga de salir a la calle, que se me da bastante mal cumplirlo, pero a veces lo realizaba a pequeños pasos que para mi eran como saltar al vacío, como el primer día que fui sola al cine con el corazón lleno de angustia y me enamoré absolutamente de Volando juntos pero estaba desesperada a la salida del cine por no seguir sola. O como el segundo evento coreano al que fui, acompañada de mi madre, en el que todo el mundo se relacionaba y yo solo pude hablar con dos personas, pero de 0 a 2 fué un paso de gigantes, así conocimos a la cantante Sing Hyemin que durante sus 4 actuaciones a una chica con depresión la hizo sentir felicidad (o quizás normal y no enferma, que es mas importante). Muy pequeños pasos que para mi fueron todo un mundo.
O la iniciativa de invitar a mis padres y a mi tía (a mi hermano cheque regalo) entradas para Anastasia el musical y con ello una de las experiencias emocionales mas impresionantes del mundo, ojalá pudiera volver a ese momento en el que todos desaparecimos y Anastasia nos llevó con ella a su propio viaje vital por Rusia y Francia. Acabé de dar ejemplos.
Una vez le pregunté a alguien querido como puedo amarme si es un secreto que para mí se encuentra tan lejos como descubrir los secretos del universo. Los pensamientos de infravaloración son normales en la depresión igual que la falta de memoria/concentración pero es duro sentir que ya no eres la chica lista de antes y te preguntas si volverás a serlo aunque no dejes de esforzarte por serlo. Los otros tres puntos tampoco los estoy cumpliendo como quisiera, no sé como hacerlo, admitir estas debilidades son una vergüenza, o así se sienten, son algo que me rompen el corazón, pero sé que más les rompo el corazón a mi familia. Desde que su hija tiene depresión (aunque comenzó como otras pequeñas cosas que se fueron acumulando) ellos no saben como curarme, sé que he roto por completo sus corazones, sus mayores deseos son que algún día yo sea feliz y pueda amarme como ellos me aman.
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| 2018 |
Por supuesto, su otro deseo, es que su hijo, mi hermano, esté a salvo de esta pandemia en la que está luchando como el verdadero héroe que es, cosas como estas me recuerdan porque él es mi héroe desde que era pequeña y no importa si a lo largo de la vida hemos tenido diferencias solo quiero que sea el hermano más feliz del mundo, porque está prestando su vida y le quiero muchísimo. Creo que las personas se definen por lo que hacen cuando vienen los momentos difíciles, los momentos límites, y él ha escogido ayudar a los demás, arriesgar su vida también, mi héroe.
Papá y mamá también han sido siempre el reflejo donde me he mirado siempre, en ellos siempre he encontrado el amor incondicional y si yo no me quiero a mi misma nunca habrá sido su culpa, que una persona tenga depresión es un desequilibrio de hormonas en su cerebro y un cúmulo de pensamientos y experiencias en su vida pero nunca jamás será la culpa de mis padres que son los padres más fuertes, resilentes, devotos, inteligentes, entregados, cariñosos, valientes, del mundo, también héroe y heroína.











