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8 de agosto de 2018

The Baker of the first floor - GyaGa

¡Hola! Esta es la segunda vez que os voy a hablar de Gyaga, esta vez con su magistral obra debut.

Webtoon surcoreano


Editorial: Lezhin coreano (2016-2017) Aquí.
Lezhin en inglés Aquí.
Capítulos: 65 + Epílogo.
Género: Romance, Malos tratos, Superación.

Shelves: manga-a-color, manga-abusos, manga-amores-no-correspondidos, manga-beautiful-drawings, manga-bullying, manga-chico-antisocial, manga-con-one-shot-extra, manga-drama, manga-gigolo, manga-i-like-virgin-boy, manga-infiel, manga-psicológico, manga-trabajando-juntos, manga-trastornos, manga-triángulos-amorosos, manga-vecinos, manga-viejos-amores, manga-viviendo-juntos, manga-yaoi




Sun Hwa es un creador de webtoons que apenas tiene para comer porque vivir de su arte solo le da para subsistir. Él vive escondido en un rincón del mundo, sin apenas ver la luz del sol. Siempre que sale es a escondidas. Además de que apenas duerme o se alimenta debido a sus bajos ingresos y su obsesión por dar luz a sus recuerdos más dolorosos a través de su webtoon, Sun Hwa padece depresión debido a la relación de malos tratos que sufrió a manos de su ex novio.

 

Goong Ha abre una pastelería en el piso inferior a la vivienda de Sun Hwa. Él procede de una familia muy rica, en la que nunca ha habido cariño, y también guarda en su corazón la cicatriz de un antiguo amigo del que estuvo enamorado. Goong Ha antes de aquel chico era sumamente violento pero ahora quiere ser tan dulce como los pasteles que crea por amor a ese chico.

Goong Ha se queda de piedra cuando descubre que Sun Hwa es sumamente parecido físicamente a su primer amor. Debido a ese recuerdo él se acerca a Sun Hwa, a quien ha pillado masturbándose con una película porno gay. Goong Ha al principio se dedica a alimentar a Sun Hwa con tontas excusas y es así como ambos también se mudan juntos. Sun Hwa también cree ver reflejos de su ex novio en Goong Ha y eso acrecenta su atracción.



Sin nota (7)

Hace muchos meses que leí este webtoon, pero por una cosa o por otra siempre me retenia a mi misma y no escribía esta reseña. Incluso cuando os hablé de su obra de fantasía ya había devorado esta otra obra. La de fantasía la leí en emisión y con esta tuve la suerte de que ya estaba completa porque el enganche fue brutal.

He pasado todo este tiempo buscando las palabras para hablaros de un webtoon como éste, que no es uno más. Lo más impactante quizás es que ESTE ES EL DEBUT de GYAGA. Después de recorrer sus 65 capitulos entiendo porqué necesitaba un respiro de la realidad y creó esa otra fantasía entre demonios y vampiros. Porque esta obra es un golpe de realidad que te deja hecha polvo, o así me dejó a mí. Amé acompañar a mi Sun Hwa en su camino pero su viaje de vida es de esos que dejan cicatrices. Gyaga creó una historia a corazón abierto, y se nota mucho, ella realmente puso su alma aqui y este no es como cualquier otro webtoon, no es como esos que son diversión y puro salseo, no, esta obra es sentida, profunda, y tiene sus raíces en un dolor infinito.


No creo que sea habitual encontrar una obra como esta, con tanta trama a sus espaldas. Esta obra es sobre el maltrato: el físico y el psicológico. Sobre sus repercusiones en la vida de un chico que ya tenía demasiado peso a sus espaldas. Es la historia de como este chico perdió sus ganas de vivir y solo se mantiene en pie por su derecho a contar a través de un webtoon todo lo que vivió creyendo que debía aguantarlo porque provenía del amor, hasta que al fin dijo basta.



Al principio es una obra sumamente dulce de leer porque vemos como interactúan Sun Hwa y Goong Ha y ellos son pura dulzura de pastel de fresa. Pero poco a poco creo que podemos ver más allá, como si se tratara de un pastel de chocolate negro, entre sus capas de amargor podemos palpar que ellos no están juntos por amor. Cuanto más avanzamos más sentimos las sombras de sus primeros amores, de como estos han condenado la que podría haber sido una hermosa historia de amor.


Gyaga no se corta y nos deja sumergirnos en el pasado de ambos, durante muchísimos capítulos. Y cuando digo muchos son muchos, hasta el punto de que el pasado tiene mucho más peso y desarrollo que el presente, pero no puede ser de otro modo cuando la puta realidad es que ellos aún aman a esos primeros amores.

Quiero destacar que Gyaga es una maestra en hacerte sentir el mayor dolor del mundo, sabe como darte ilusiones para aplastarlas contra el suelo. Su arte para dibujar psicológicamente a unos personajes tan complicados es brutal, al punto de que se sienten reales. Casi daba la sensación de que todo esto era la realidad, y que ellos realmente estaban despiertos y llorando en dolor en un rincón de Corea del Sur.



El dolor de Sun Hwa hundía mi corazón pero no puedo negar que le quise en infinito. A veces Sun Hwa no tomaba las decisiones correctas, pero él solo es humano, y no lo está pasando bien. Sun Hwa tiene problemas psicológicos, padece depresión, por no hablar de su fobia social. El pánico le pone una soga en el cuello cada vez que piensa en rodearse de personas reales. Él no era así antes de conocer a su monstruo personal, a su sunbae, pero con todo lo que le odia, aún le ama.



Es difícil y doloroso comprender como Sun Hwa, la víctima, aún ama a su maltratador. Antes de que todo se convirtiera en algo tóxico los dos eran una pareja dulce, unos universitarios que se refugiaban del mundo entre las sábanas de la cama y la pintura extraordinaria de Sun Hwa.



Ambos se conocieron debido al arte, y se amaron con la locura de la juventud pero el sunbae no es un chico sano y poco a poco empieza a maltratar a Sun Hwa. Al principio son cosas tan pequeñas que es imposible darse cuenta del trasfondo de ello, como esa obsesión que el sunbae tiene con preguntar a Sun Hwa si le ama. Sun Hwa está tan inmerso en su primer amor, en ese placer de rodar entre las sábanas y hacer de los rincones su refugio, que no lo ve, no se siente acorralado, solo amado. El momento en que abre los ojos es demasiado tarde para que salga de ello sin heridas, aquel momento en el que el sunbae dejó al monstruo que lleva dentro completamente opuesto fue una violación de todo lo que está bien. SPOILER Hablo de la escena del baño, de como le obliga a tener sexo sabiendo que otras personas pueden escuchar, y de cómo amenaza con ahogarle y matarle allí mismo si se niega a jugar su juego.



FIN SPOILER

Sun Hwa sale corriendo pero nunca escapa de todo ello, su pasado sigue atandole, porque él tiene una completa distorsión de lo que es el amor. Por eso no ve raro que el pastelero tenga sexo rudo con él, por eso siente como válidas cosas que en realidad sabe que no están bien. Lo que vive con el pastelero no es tan tóxico, pero él siempre intuye esa violencia bajo Goong Ha. La misma violencia a la que estuvo ciego con su ex novio.



Para mí es imposible no querer a Sun Hwa. Él está hecho polvo, pero es tan buen niño y se está esforzando tanto por salir adelante, por superarse, que es imposible no quererle. Sun Hwa es el único personaje que yo amé de esta obra. Pude sentir su depresión, su agonía, su dulzura, sus ganas de engañarse y seguir dando vueltas en ese pasado, y como no, pude sentir cuanto luchaba él por no estar muerto en vida. Cada paso que da, cada decisión que toma, lo hace porque solo quiere volver a descubrir porqué se vive, solo quiere cerrar sus heridas, crecer y convertirse en alguien que lo ha superado todo, incluso su amor por el monstruo de su sunbae y su cariño por el pastelero.


Goong Ha me daba mala espina, la verdad, porque tenía esas miradas de loco del monstruo del sunbae, tenía como esa aura de poder ser otro tío tóxico, y el sexo entre él y Sun Hwa era siempre rudo, como si necesitara dominar sobre Sun Hwa. Conocer a Goong Ha es más complicado que conocer a Sun Hwa pero la autora también le dedica muchos capítulos a él y su primer amor. Muchas chicas aman al pastelero, pero yo le siento como alguien peligroso.


Goong Ha no esconde una historia de amor correspondido, en realidad lo que esconde es el modo violento y complicado en el que descubrió que él era homosexual. No sé si fue algo bueno enamorarse de alguien que si quería seguir vivo tenía que vender su cuerpo a viejos, pero si sé que este chico tuvo un montón de fans entre las lectoras.



Este chico se parece físicamente a Sun Hwa, son dos gotas de agua. Es verdad que es un chico con carácter, puramente alegre, la clase de persona que podrá salir adelante en la vida, y es un coqueto. Gracias a él Goong Ha se da cuenta de que no está bien que él vaya pegando a las personas, Goong Ha cambia mucho y es GRACIAS a este chico tan lindo.

Este chico también nos deja ver como está una vez que es adulto, y está muy bien acompañado 😋.



Este webtoon tiene giros que me dejaron con el corazón roto, es una historia que esconde demasiado dolor pero también unas ganas de superación brutales. Tiene mucho impacto psicológico, es como romperse el corazón pero también es liberador. A los personajes les cuesta mucho liberarse de los monstruos que les persiguen, les cuesta darse cuenta de que el amor no puede ser amor si es tan tóxico y te hace morir en vida. Les cuesta descubrir que existe algo como el amor propio.


Lo que lloré con esta obra no tiene cantidad con la que medirla.

No sigo porque creo que podría llorar en cualquier momento si sigo rememorando a Sun Hwa, sus cicatrices y sus aprendizajes. Me sentí muy feliz cuando valoraron su trabajo, pero apenada porque llorara por ese pastelero. La historia tiene el clásico final feliz pero yo sigo sin creer que Sun Hwa y Goong Ha puedan ser algo más que la sombra del pasado.

Gyaga también nos habla sobre lo difícil que es el mundo del webtoon, el decidir ser un artista, y más cuando la temática es el BL. Pero también de ese orgullo que sienten cuando conectan con el público.



Las ilustraciones de Gyaga mejoran capítulo a capítulo, realmente la vemos crecer, en todos los sentidos. Creo que ella misma se supera por el gran amor que le tiene a los 4 personajes.

Os la recomiendo sin ninguna duda. Es una obra intensa y original. Una obra muy, muy emocional.

Mayu.