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29 de julio de 2014

Perdida entre lágrimas: Dance Academy.

 
 
Parece que las lágrimas no van a parar. Después de ver en un suspiro las dos temporadas completas (segunda y tercera) de Dance Academy, no sé ni que sentir. Solo sé que esta serie está infravalorada, porque parece solo una serie más, sobre drama de adolescentes, pero esconde tantas verdades, tantos sueños, tantos corazones rotos, tantas esperanzas, es la vida, con sus instantes de dureza, de realismo, pero también de amor y de magia, y como no, de baile. No creo que se hayan ...hecho muchas series como estas, que marquen la diferencia, que dejen huella, que parezcan una más pero que se descubran como algo absolutamente distinto.

No sé ni la de lágrimas que me ha robado esta serie, pero si sé que la he amado, que he sufrido, reído, llorado, que se me ha roto el corazón, partido el alma, pero también... Tara Webster me ha ayudado a crecer, a sentir la vida de forma diferente, a verla a través de sus ojos.

Hemos sobrevivido a este viaje, y sé que le daré una oportunidad más a esta serie, y ya veré si entonces lloro un poco menos y pierdo menos corazón, pero creo que... siempre me emocionaré viéndola. Odiaré a sus personajes, los amaré, reiré con ellos, bailaré, sentiré tanto... que no habrá palabras para definirlo, y habrá magia, y abrazos, y mucho corazón, y volveré a anhelar un felices para siempre (¿Tara y Christian? o ¿Ben y Tara?). 




 No me quedan palabras para expresar lo mucho que deseaba saber el desenlace de esta serie, verlo, y aunque, el dolor me ha golpeado fuerte, también he amado esta serie, porque en ella está Tara, y ella es mi heroína, y también está Ben, Sammy, Kat, Grace, Abi, Ethan, Christian, Señorita Raine, y yo admito que siempre les querré, aunque a veces haya podido odiarles por derrumbar el corazón de Tara, por obligarla a levantarse sola, pero también, han crecido juntos, y al final, han sido el nudo que mantiene unido sus corazones. 
 
 

Quizás estoy siendo demasiado cursi, pero, ¿sabéis qué? Solo estoy siendo YO, y no me importa si el mundo puede criticarlo. Soy quien soy, y me amo, y vuelvo a soñar, pero esta vez, sueño ampliamente, con los brazos abiertos y el corazón en alto, porque si algo me ha enseñado Dance Academy, Tara y su elenco, y estos grandes actores, es que existe la magia, y que somos nosotros mismos quienes la creamos. Aferrémonos a un sueño, pero no perdamos de vista a quienes amamos, seamos justos con nosotros mismos y no nos rindamos. Hay que vivir, y hacerlo con amor.

Y no sé que más decir, solo que no paro de llorar, que siento un anhelo loco por poder ver más de Dance Academy, pero no hay más, la serie acabó en 3x13, en un capítulo de esos que dejan huella, que abren el mundo, y dan mil posibilidades. Tara es luz, es una estrella, y brilla, así que... entiendo perfectamente que Ethan, Christian, Ben (oh, my Ben), Kat, Grace, Raine, Sammy la amaran.





¿Mi secreto? No puedo odiar a Christian por tanto dolor, igual que no puedo amarle menos por tantos momentos de magia. Sin ese dolor, nunca habría habido un Tara y Ben, y joder, ¡como los amé! Pero también amé ese Christian-Tara, y de ahí que mi corazón hiciera crack. Y ¿Cómo no nombrar a Ethan? El primer amor de Tara, ese príncipe imperfecto que en la segunda mitad de la primera temporada fue de verdad... mi amor . ¿Y os he hablado de esos bailes? Porque hay unos bailes entre Tara y Christian y Tara y Ben que son.... IN-CREI-BLES, rebosan A-M-O-R.



 
 

 

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