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26 de febrero de 2014

Stay de Kelly Mooney.


¡Hola a todos queridos lectores! ¿Qué tal estáis? ¿Cómo os va todo?

STAY DE KELLY MOONEY:



Yo os traigo hoy la reseña de una novela de la que no sabía si hablaros o no, porque me ha robado muchas horas, y muchas lágrimas, y me ha ahogado el corazón en un dolor tremendamente profundo. Me ha rasgado por dentro, y después, volver a sonreír, me está costando bastante. Sé que hay historias mucho más duras que esta, pero en el fondo, me he volcado mucho en ella, porque es una novela que te hace sentir cada palabra que te está narrando, y bueno, mientras la leía, sentía como si estuviera en una auténtica montaña rusa. Se me estaba rompiendo el corazón, y no podía parar de leer. Necesitaba saber cómo acababa la historia de Luke y Mags, necesitaba que tuvieran su final feliz, a pesar de todas las lágrimas, y todo el sufrimiento, y todas las cicatrices que estaban dejando sobre mi corazón.

He leído Stay en dos días. Desde que vi la portada, me enamoré de ella. Creía que Stay recogería esa esencia, ese profundo amor que me transmitía la portada, y si bien, Stay recoge un gran amor, esté está teñido de mucho veneno, cosa que no esperaba, y que me ha dejado sin lágrimas, y sin sonrisas, y sin un corazón con el que bailar.

Normalmente no empiezo a leer novelas por la noche, pero tenía ganas de leer Stay, después de Please don't tell iba con pies de plomo, con muchas dudas, pero esta novela parecía tener un corte diferente a Please. Y sí, diferente es. Pero eso tampoco me ha ayudado a que esta novela me encantara.
En un principio me tenía enamorada, me parecía preciosa, todo me tenía cautivada, bueno, obviando un par de detalles, pero lo demás era, asombroso, y me tenía con una sonrisa embobada, y esas lágrimas que no paraban de correr.
Y después, llegó cierto momento en la novela, y de verdad que quise olvidar esta novela, dejarla a un lado y no seguir con ella, pero no pude, necesitaba que Luke, ese chico que hasta al momento me parecía un príncipe, encontrara su final feliz, o más bien, ese nuevo principio, una vida infinita de caricias de amor, y suspiros de deleite.
Y seguí leyendo, y llorando, y maldiciendo a Maggie, ¿cómo podía ser tan cruel?
Y después, entre páginas y páginas, Stay ya no me parecía la misma novela, no era esa preciosidad que me había deslumbrado al principio, no era esa obra que querría que se quedara conmigo.
El príncipe se vino abajo, sí, él también falló, y no es algo que pueda reprocharle, pero... me habría gustado que él hubiera sido fiel a sus sentimientos, a su corazón. Porque en el fondo, Maggie le destruye, es bien cierto, y llega un punto en que él no aguanta tanto dolor, tanto rechazo, pero su forma de encontrar el olvido, no me gustó, no era digna de un príncipe como él.
¿Y sabéis por qué le llamo príncipe, por qué pensaba en él así, porque le amaba yo? Porque Luke amaba con toda su alma a Maggie, desde que era un niño. Toda su vida creció amando a esa niña, cuidándola, protegiéndola, rogando por su sonrisa, era el mejor amigo que se podía tener, y después, cuando ambos tomaron el valor y se dejaron de tontear, y de no dar el paso, y de buscar el amor en otra parte, fue perfecto, o al menos así lo creía Luke. Él le entregó su alma a Maggie, y lo hizo sin miedos ni reservas, porque sabía que ella era su compañera, su eterno amor, su vida. Y un día, ella se fue por la razón más estúpida y cruel, robándole algo demasiado valioso a Luke. Desapareció de la noche a la mañana, sin una palabra, sin un "sigo viva".
Y han pasado dos años, Luke se ha perdido en un mundo de profundo dolor. La vida es vacío, sueños rotos, melancolía, recuerdos  de un amor. La vida le ha robado hasta a su propio corazón. Incluso a su familia. Y Luke tiene dos grandes amigos, que también lloran la pérdida de Maggie. Los tres, Luke, Jeremy, y Dean, luchan por reinventarse de nuevo, pero Luke no puede ver nada más allá de su corazón roto, de su alma perdida.
Y cuando en un giro del destino, se reencuentra con su propia alma, raudo y veloz, va a por ella, dispuesto a olvidar, a perdonarlo todo, solo por volver a tener a Maggie con él, solo por recuperar esa parte de su corazón. Luke ama inmensamente a Maggie, y lo demuestra, sobre todo en estas primeras páginas. Si hubierais leído cada pensamiento que él tenía sobre Maggie, antes y después de todo, en el enorme conjunto de su vida junto a ella, y de la vida sin ella, no podríais haberos aguantado las lágrimas.
Yo me enamoré de Luke, su corazón me conmovía inmensamente, y me hacía llorar, y me hacía suplicar porque Maggie no le diera la espalda a Luke, porque le devolviera ese corazón que solo le pertenecía a él.
Pero, Maggie, esa chica que hasta el momento me caía bien, me arrasaba de pena, dejó de gustarme, al ser mala, cruel, con Luke. Y con Max. Maggie inicia algo con un joven muy tierno llamado Max. Lo inició antes de reencontrarse con Luke. Pero no dio el gran paso con Max hasta que Luke volvió a estar en su vida, abrazándola y llenándola de promesas de amor, palabras sentidas, que de verdad tenían un trasfondo real. Y Maggie, en vez de actuar como debería, rechaza ese amor de Luke, y sigue adelante con Max, pero a la vez, juega con Luke, dándole esperanzas, abrazándole a cada oportunidad, yéndose a vivir con él, abandonando una ciudad para reencontrar lo que tenían.
Odio los triángulos amorosos, y si hubiera sabido que esta novela contenía uno, jamás me habría acercado a Stay. Y no es solo el típico triangulo en el que la protagonista quiere a los dos pero no hace nada con ninguno de ellos. No, aquí Maggie jura amar a Luke, jura que jamás podrá amar nadie como él, sabe que Max es solo un consuelo, un parche para dejar atrás una vida, y aun así, se acuesta con él, y después, le es infiel con Luke. Pero solo cae en los brazos de Luke después de ponerse celosa al saber que Luke ha decidido dejar de ser un príncipe y se ha acostado con otra. En serio, cuando llegó este punto, odiaba profundamente la novela, odiaba a Maggie, odiaba a Luke por no seguir siendo un príncipe, y no, no odiaba a Max, pero quería zarandearle por dejarse utilizar por alguien que jamás iba a amarle y que le estaba torturando el corazón con un juego cruel.
También odio las infidelidades, además, no comprendía nada, Maggie amaba a Luke, siempre, de principio a fin, entonces, ¿por qué estaba con Max? ¿Y tanto sufrimiento, tantas lágrimas, tanta devastación, para qué? ¿Para ser infiel a Max con Luke, para huir después? Porque lo que vino después también fue drama, drama, y drama. O quizás tragedia. No hubo ni un solo respiro, ni un solo minuto de felicidad. El amor se presentaba como un veneno.
¿Dónde estaba esa preciosidad, esa entrega absoluta, esa maravilla de las primeras páginas? ¿Dónde estaba el Luke que me robó el corazón? ¿Dónde estaba esa Maggie que prometía ser una buena protagonista?
Pero al menos Luke tiene redención. Su único pecado es buscar el olvido en cosas que no le ayudan demasiado, y no se puede decir que lo haga a menudo. Él al menos trata de sobrevivir, aunque sea ahogando su memoria o el grito de su corazón con antidepresivos. E incluso cuando se siente en el infierno más absoluto, cuando quiere odiarla, no puede, y siempre está ahí, con el corazón en la palma de su mano, y sus brazos dispuestos a acunarla, a ser la roca de Maggie, a ser su amor, por siempre.
 
Stay es una novela que me ha decepcionado mucho, que me ha arrancado el corazón, que me lo ha hecho pedazos. Me ha desvelado, y me ha ahogado con su tragedia y su dolor, y he odiado muchas de sus páginas, y me he sentido estafada. Las primeras páginas son perfectas, son amor en estado puro, son una preciosidad, cada vez que Luke alzaba su voz, yo sentía y suspiraba, y lloraba y amaba. Sus palabras eran tan hermosas, y estaban grabadas con tanto amor. Eran reverencia pura. ¿Por qué Kelly acabó con eso, por qué olvidó que quería escribir una historia de amor, que quería robar sonrisas, y emocionar corazones, y sorprender y maravillar con su gran historia de amor? ¿Por qué Kelly Mooney olvidó todo eso, y dejó que la novela tomara otro rumbo, uno que me ha hecho odiar esta novela, maldecirla, y querer acunarme, protegerme dentro de mí misma, aislarme de tanto dolor, de tanto drama, tanta tragedia, y tanto veneno enmascarado con palabras de amor o pena?

Aún así, he sonreído al llegar a su final, a esas cuatro últimas páginas, donde por fin, se respira, amor, felicidad, y un prometedor futuro, pero esas últimas cuatro páginas, no compensan el dolor de tantas otras, las lágrimas en tantas horas de madrugada, desvelada, deseando arrancar tanto dolor, y no sentir tanto esta novela. No sé como lo ha hecho Kelly Mooney, pero ha logrado que no pudiera soltar su novela, aún queriendo. Las letras que vi en Please don't tell no me parecían especiales, pero en Stay, las letras de Kelly me las he bebido, ha logrado que me metiera de pleno en la novela, aún cuando fuera para rasgarme el corazón, y sus letras me han parecido tremendamente buenas. Narrativamente hablando esta novela tiene mucha calidad. Sobre todo si te sitúas en las narraciones de Luke. Las de él me han asombrado, y aún con todo lo malo, casi siempre fueron hermosas, letras dulces e intensas, tormentosas, agridulces, o rompedoras, pero las letras de Luke recogían un amor, que ni en la última página se le escapó.

Sé que podría decir muchas cosas más de esta novela, pero eso lo dejó para quien Stay le haya enamorado, yo solo puedo decir que no me apetece seguirle el rumbo a Kelly Mooney, quizás en otra novela ella construya una preciosidad y no la destruya, pero prefiero no arriesgarme. Con Luke y Mags me despido de ella, y al menos me alegro de que ambos tuvieran su final feliz.
 
 

¡Un beso enorme a todos!
 Y a ti, Inés, muchísimas gracias.

Mire - Mayu.

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