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20 de marzo de 2015

Bajo las estrellas de Ana Iturgaiz.



Reto: 2015 Reading Challenge. #15 El primer libro de una autora popular:


¿Cómo comenzar esta reseña de una mujer a la que le tengo aprecio? Es que la veo y es adorable. Y siempre que me ve, me saluda con dos besos y mucho afecto. Vamos, me confieso encantada con su persona. Si, con la señora Ana Iturgaiz. Pues esta es una de esas reseñas que a mí me duelen, porque aunque a veces disfrute escribiendo reseñas negativas (admitámoslo, es así) porque me permiten liberarme, pero cuando le tengo cariño a su escritora no quiero ni dejar salir las palabras.

Así que os hablaré de su libro, mi última lectura, ese que no me ha gustado nada salvo por un par de citas, pero reitero, me duele que no me haya gustado. Me siento decepcionada por no poder apreciar su don para las letras. Pero así ha sido.
 
 

El libro se me ha hecho insoportable, me ha costado muchísimo leerlo, he tenido que obligarme desde la primera hasta la última página. Y todo para descubrir que la prosa de Ana Iturgaiz no es para mí, que no me emociona, no me deleita ni calienta mis sentidos.

Para empezar, hubo numerosas ocasiones en que no entendía lo que Ana Iturgaiz me decía. ¿Explicación? La novela se ambienta en la edad media, en el S. XIII, es una obra de aventuras y de histórica pura, escrita con una prosa lenta, de esas que resultan enrevesadas y que están hechas para los sentidos de aquellas personas a las que les gusta sentir que un libro va muy despacio. Pero a mi ese estilo, que lo he encontrado en muchas escritoras españolas, me disgusta un montón. Todo es tan lento, lento, lento, que me exaspera, porque siempre me dejan con un vacío enorme, con esa sensación de que narran en trescientas páginas lo que podrían haber narrado en la mitad, y además, lo hacen de forma complicada y enrevesada.

Leyendo el libro de Ana Iturgaiz me he sentido tonta, lo admito, y no porque no estuviera dispuesta a escuchar a Ana Iturgaiz y a aprender con ella sobre una época y un lugar (Navarra) de los que no sé nada (mis únicas incursiones literarias en la edad media han sido con los highlander). No. Ha sido porque la novela estaba tan llena de la prosa de la edad media, tan enriquecida por tanto vocabulario auténtico que en vez de jugar a favor de la novela, me hacia darme de bruces, ¡porque la mitad de lo que leía no lo entendía! Y lo que entendía estaba narrado con una prosa tan pausada, que era casi imposible mantenerme dentro de la historia. Se me hizo todo muy aburrido. Si. Eso fue. Un viaje agotador con muchas idas y venidas que no me decían absolutamente nada. Nunca. En ningún momento.
 
 
Lo admito, no conecté nunca con este libro ni con la Ana Iturgaiz escritora. No hubo una sola escena del libro en que me emocionara o disfrutara leyéndola. Lo que va en contra de todas las razones por las que una lee un libro. Pero me negaba a abandonar Bajo las estrellas, al menos porque tengo dedicado este libro y su autora me despierta mucha simpatía. Posiblemente, Bajo las estrellas acabe en las manos de mi mejor amiga, ella fijo que se emociona con tantas aventuras y demás... pero a mí no me ha aportado nada, ¡no me ha sabido a nada, solo a somnolencia!

Toda la historia ha sido una aventura interminable, y no en el buen sentido. Pasaba las páginas y parecía que no se acababan nunca, y que nunca llegaban las respuestas a los enigmas, ni los momentos románticos ni los sentimientos a flor de piel, y claro, yo no veía el momento de llegar a la palabra fin. Me quedé con la infinita sensación de que en trescientas ochenta páginas habían sucedido cuatro hechos contados, y ninguno de vital importancia para la vida de los protagonistas. No hubo un solo momento que les hiciera replantearse sus vidas. Y eso me lleva a Gabriel y a Mar.

 

No llegué a conocer nada a estos protagonistas, y lo poco que conocí, no me gustó. Y ellos entre sí tampoco llegan a conocerse. Se vieron una vez cuando eran niños, él le dio el sobrenombre de Mar, y poco más, ella hizo su vida, él la suya. Ahora son ya adultos, han pasado por muchas cosas (y muchas que no se cuentan, eh), y cuando se vuelven a ver... digamos que no es todo como la seda. Tienen continúas afrentas, discusiones tontas por lo general, nunca quieren conversar sobre nada importante, y lo único que ocupa las páginas son las idas y venidas de sus encuentros y sus desencuentros. Él la asusta. Ella se enfada. Llega el nuevo día, él la deja hipnotizada con su torso desnudo. Los atacan. Escapan. Ella se encuentra a salvo. Ella le abandona. La atacan, él la rescata. Tienen un par de momentos cargados de tensión sexual (pero cero emocional). Él la abandona. Ella le salva la vida y no le reprocha nada. Y así una y otra vez. Como libro de aventuras no estaría mal si la prosa de Ana hubiera logrado decirme algo, pero es que en el fondo, ni como libro de aventuras puedo rescatarle porque al final tanto misterio, tanta persecución, tanta huida, ¿y para qué? Para que el misterio no resolviera más que un par de frases. Y todo ello en trescientas ochenta páginas. Seguro que este libro si hubiera sido de muchas menos páginas habría funcionado mejor.

Cuando acabé el libro de Gabriel y de Mar sabia prácticamente lo mismo que al principio y lo que ambos compartieron en esta aventura de intrigas e idas y vueltas no tuvo nada de romántico ni de profundo. Ese titulo prometía una gran historia de amor y no la encontré. A los protagonistas no les cogí ni cariño. Ni Gabriel ni Mar me gustaron nada. Pero es que tan poquito lograron decirme... que cuando Gabriel robaba a Mar y la abandonaba trescientas veces yo no me enfadaba. Por un lado, porque ambos son insípidos y no me despiertan emoción alguna. Y por otro, porque Mar tiene lo que se merece con Gabriel, ¿qué puedes esperar de un hombre que se ve a la legua que es un trotamundos sin ataduras, que se quede a tu lado y sea el padre de tus hijos? No. Así que, que llorara tanto por ese hombre y que luego le perdonara con esa facilidad y se sacrificara tanto por él, no me resultaba coherente. Yo quería que ella se enfadara y demostrara que tenía algo más de personalidad, aún en la época en la que se ambienta. Porque es innegable que en esa época ser mujer era muy duro, pero también es innegable que había mujeres de acero. Y Mar era más como una florecilla debilucha. Aunque tenga un acto heroico en el libro, o suicida, según se mire.

El único personaje que merecía la pena era Feliciana, una mujer de gran corazón, y que fue muy dulcemente retratada. Feliciana tiene una vida muy dura, es prostituta, ¿sabéis? Pero me gustó su personaje y creo que en este tema Ana Iturgaiz le dió un muy buen enfoque. Una prostituta es una mujer con dignidad y valor y ya era hora de que alguien lo reflejara así.

No tengo nada más que decir. Como digo, la novela no me transmitió ni me generó nada, solo ganas de cerrar sus páginas y olvidarme de seguir leyéndola. De decirle adiós a Navarra en esta incursión literaria.
 
 

¡Saludos!

Mire - Mayu.

2 comentarios:

  1. Pues sólo coincidimos en la opinión de Feliciana, qué gran personaje!

    No sé, en todo lo demás es como si hubiésemos leído novelas diferentes. Sí que le vi fallos, pero más por ser la primera obra de la autora y que seguro que subsanará en siguientes historias. Sí, la parte romántica queda floja y con poco sentimiento, pero en lo que discrepo por completo es en toda la aventura y la prosa. A mí me pareció un libro adictivo con mucha más acción de la que acostumbro a leer en romántica histórica (claro que tampoco he leído demasiado del género, así que mi opinión no tiene demasiado valor).

    Lo de la prosa es lo que ahora no recuerdo bien. En mi memoria, era ágil y no me costaba meterme en situación aunque usase palabras y términos propios de la época. Supongo que depende de la percepción de cada uno/a.

    En fin, una pena. Yo espero probar algo más de la autora en futuras lecturas pero no a todo el mundo le puede gustar lo mismo =)

    Un beso! >3<

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  2. A mí me encanta esta mujer y este libro no me gustó menos, sí.se nota que es su primera novela y reconozco que es denso de lectura Pero por eso es por lo que me gusta, me encanta la forma de narrar que tiene y ese vocabulario que emplea.
    Quizás sus libros contemporáneos te gustarían más: Es por tí y Arriestgate por mí

    Un besote

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