Translate

3 de julio de 2015

Reseñando UN LITRO DE LÁGRIMAS


(DORAMA JAPONÉS, 2005) (10 CAPITULOS):

Sinopsis:

Ikeuchi Aya es una chica ordinaria de 15 años de edad, hija de una familia que trabaja en una tienda de tofu y que pronto entrará a la preparatoria. Sin embargo, cosas extrañas le han estado ocurriendo a Aya últimamente. Se ha estado cayendo muy seguido y camina de manera muy extraña. Su madre, Shioka, lleva a Aya a ver a un médico y él le informa que Aya tiene una degeneración espinocerebral. Es una terrible enfermedad incurable en la cual el cerebelo gradualmente se va deteriorando hasta el punto en que la persona ya no podrá caminar, hablar, escribir o comer de manera normal pero que no afecta a la mente. Al igual que en su vida existen personas que le hagan daño existirán personas que la apoyaran como Haruto, sus dos mejores amigas, sus hermanos y sus padres.

 
Me resulta muy complicado hablar de esta historia porque no se trata de una reseña mas. Un litro de lágrimas es la adaptación del diario de Aya, una joven que murió en los años ochenta a causa de una terrible enfermedad degenerativa. Esta no es una historia más, no es otro melodrama, porque este dorama no es ficción. Se basa en la vida concreto de una persona.
Lo que recoge este excelente dorama es la cruel y esperanzadora lucha de Aya por agarrarse a la vida.

Creo que esta adaptación es una historia única, maravillosa y cruel. Es muy, muy dura, es también muy cruel, pero es hermosa. Porque Aya era muy hermosa. Y su voz merece ser escuchada en todos los rincones del mundo. Aún si ella dejó esta tierra hace muchos años. Me gustaría creer que si existe un cielo ella está ahí. Porque ella era un ángel. Os juro que escuchar su historia, sentirla, os va a dar una lección de vida. El mundo cambiará por unas horas o cambiara para siempre mientras veías Un litro de lágrimas. Historias como las de Aya no deben ser silenciadas. No podemos hacernos eco de todas las historias tristes del mundo pero esta es una pequeña maravilla. Como concluyó una amiga: 'es maravillosamente cruel'. Es una historia dura, donde vais a llorar pero también vais a experimentar un milagro, os vais a desbordar de ternura y esperanza.

A veces pienso que en los doramas cómicos a los japoneses se les va la mano pero con los dramas suelen hacerlo verdaderamente bien. Y con esta historia recogida en diez capítulos os vais a sentir atrapados en una historia bella y de esas que te cambian la vida, que te dejan su toque en la piel.

En un primer momento yo no lloré mucho con la historia. Recuerdo que pensaba 'en este punto debería estar llorando más'. Pero según avanzaba en la historia, lentamente, Aya me sedujo y consiguió que me implicara un montón con ella. Cuando quise darme cuenta estaba llorando de verdad viendo esta historia. ¿Y por qué? Porque me enamoré de Aya. ¿Cómo no iba a enamorarme de un ser humano tan precioso, adorable, achuchable, valiente, y luchador como Aya? Poco a poco esta niña echó raíces en mi corazón.

No os voy a mentir y decir que la historia de Aya es fácil de ver pero el tono de esta historia es menos lacrimógeno que el de otras historias mucho más ligeras. Además, Aya es una heroína. Su forma de tomarse la vida os va a dejar maravillados. Vais a querer sentir la vida como ella. De verdad, esta chica nos da a todos una auténtica lección de vida. De fe. De amor. De autenticidad. De esperanza. De lucha hasta el fin.

Otro en su lugar se habría rendido al primer golpe. Aya no. Aya luchó contra su enfermedad. Pero no negándola. Luchó contra ella luchando de la forma más inteligente del mundo. Nunca dejó que su cuerpo se rindiera. No le permitió a su mente regodearse en la pena, la tragedia o la desesperación. Claro que pasó por días malos, por momentos de querer mandarlo todo al demonio y de gritar: '¿por qué yo? Solo tengo 15 años', pero con esa pregunta, con esa rabia, con ese dolor, construyó una fuerza, una resistencia que la hizo no rendirse. Aya pasó diez años de lucha. Diez años sabiendo que su enfermedad no tenia cura. Diez años sabiendo que la vida iba a ser muy difícil, que iba a estar privada de ciertas cosas, que habría cosas que jamás conocería (un novio, ir a la universidad, etc), pero decidió no hacer de sus días un lamento. La vida seguía siendo suya y se debía el respeto de vivirla realmente, dando lo mejor de sí misma, entregando su dulzura. Aya no quería ni plantearse rendirse. Quería aferrarse a la vida.

Sinceramente, me impactó mucho su historia. Y amé a esta niña a la que vi convertirse en mujer. Ella fue una auténtica heroína. Una real.
Me vi su historia en un solo día, me tenia atrapada, no podía despedirme de ella. Tenía que acompañarla en su viaje. Y ¿sabéis? Aya me ha enseñado mucho. Me ha aportado algo especial. No es una historia que te deja hecha polvo y con el corazón reventado de dolor. Por supuesto que se llora y que se siente dolor viendo Un litro de lágrimas (sino que insensible) pero todo el amor y la esperanza que Aya te entrega no tiene precio. Bueno, lloré hasta dejarme la piel al perder a Aya, pero... su historia me dio esperanza y ganas de cambiar mi vida. Aya me ha enseñado tanto que la siento parte de mí.
La familia de Aya, son como ella. No son tan especiales como esa niña bonita, pero si es una familia encantadora y que te enriquece. Siempre están ahí para Aya, sus hermanos, sus padres, todos están ahí, en su lucha, en su vida, en su dolor, entregándole un amor que ella devuelve con toda la luz de su alma. En serio, habría aplaudido a esta familia. Todos son hermosos. Especialmente la madre de Aya. Aya y su madre me llegaron muy, muy hondo. Me encantaron. Amé totalmente esa relación entre madre e hija. Me recordó a mi propia relación con mi madre. Es hermoso ver a dos personas que se aman tanto. ¿Qué el amor no existe? No hay más que ver a esta madre y a esta hija juntas, luchando, acunándose, para comprender que sí. Que el amor es infinito, incondicional, inmortal, y está a menos pasos de lo que creemos.
A veces pasamos por la vida sin comprender cuanta suerte tenemos, cuan afortunados somos y esta clase de historias nos dan una buena bofetada. Nos despiertan. Pero Un litro de lágrimas también nos conmueve y nos hace amar la vida. Amar de verdad.

Deberíais ir a ver esta historia. Y si estáis cansados de ver siempre lo mismo, esta serie es diferente. Es muy emotiva, pero está llevada con un tono ligero y esperanzador que nos suaviza el camino. Además, Aya nos lleva de la mano y nos consuela el corazón con sus sonrisas, su luz, su alma de arcoíris. En serio, Aya es una heroína. Un ángel nacido en la tierra. Nunca te olvidaré, pequeña Aya.


El amor. En eso me engañaron algunas reseñas que había leído previamente. En esta versión televisiva de la vida de Aya tenemos a Haruto, el compañero de clase de Aya. En la serie ambos sienten algo más que una amistad por el otro. Pero me gustó como se llevó este tema. Aya y Haruto nunca fueron más que amigos. Aunque sus corazones pudieran contar otra historia. Me gustó como se planteó la idea de que pudieran ser algo mas y aunque dolió, comprendí enormemente que en el fondo no era posible. Quizás si ambos no hubieran sido unos niños... pero en este caso, tal y como sucedió en la realidad, tener novio, no era algo posible o realista. ¿Suena cruel? Yo creo que fueron realistas. La enfermedad de Aya es MUY dura y muy cruel, y requiere de muchos cuidados. Para estar con ella en esas circunstancias no se puede ser un niño y has de quererla más que al aire que respiras, ella tiene que significar la vida entera para ti. Por eso solo la familia de Aya podían estar a la altura de lo que este ángel necesitaba.
Los actores, todos fueron maravillosos. No tengo quejas sobre ninguno. El chico que interpretó a Haruto, Ryo Nishikido, antiguo miembro de News, no me impactó, le he visto ya en otros papeles y le falta hacerme sentir pero en esta serie le vi aceptable. Particularmente, Erika Sawajiri fue la que más me marcó, interpretó a Aya de una forma que te marca por dentro. No puedo verla con ojos indiferentes, me estremeció de dulzura en su papel. Esta chica me dejó impactadísima, me hizo sentir todo lo que ella estaba sintiendo. No creo que fuera precisamente fácil su papel, y lo hizo excelentemente bien. Como captó a Aya, como le regaló su luz a su personaje, y todas las capas emocionales con las que dotó a Aya me dejaron sin palabras. Y cuanto más avanzaba la serie más me encariñaba con Aya como personaje y heroína de vida y con Erika Sawajiri por ser capaz de dotar de autenticidad a todo lo que hacía. Entre la familia de Aya escojo a su madre. Esa madre me recordó a la mía propia y eso me hizo tomarle muchísimo cariño. Además, la actriz que interpretaba a la madre, Hiroko Yakushimaru, lo hizo de diez. Era una madre con un corazón tan hermoso y puro como el de Aya y eso fue todo gracias a la actriz que la interpretaba. Otra cosa, la química entre Erika e Hiroko era tan palpable que resultaba imposible no creer que de verdad eran madre e hija.

(Japón, 2007):




Este especial contiene un par de escenas inéditas sobre cómo les va la vida a la familia de Aya y a Haruto una vez que han aceptado que Aya ya está muerta. Y es también un resumen insípido de los diez capítulos del dorama. La verdad es que no recomiendo ver el dorama. No aporta nada nuevo a la historia y duele demasiado no ver a Aya, es como haber perdido la luz que le daba sentido a Un litro de lágrimas, sin Aya, todo duele y pierde su luz. No, no veáis este especial. No os va a dar nada nuevo y es un resumen de la historia, y un resumen es para vagos, si queréis ver la serie dejaos de resúmenes.

¡Un abrazo!

Mire - Mayu.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Os invito a dejar vuestra propia opinión. :D