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10 de septiembre de 2014

Enséñame de Celia May Hart

NO – RESEÑA: Enséñame de Celia May Hart.




Tenía muchísimas ganas de leer Enséñame, pero tenía miedo. El género erótico no me gusta demasiado, por lo general porque hay tríos, infidelidades, y bdsm, y yo odio esas tres cosas. Bueno, el bdsm puedo dejarlo pasar, pero el resto no. En esta novela el bdsm no me supuso un problema. Tríos no había. Pero… si había una infidelidad.

Portia le es infiel a Mark con su amiga Lucy. Es algo que yo no puedo pasar por alto, y esa es mi principal razón para suspender esta novela, es por lo que se va a la etiqueta de abandonados. Hice una lectura rápida de este libro, de ahí que se vaya a esa etiqueta. Pensaba releerla completa después, pero con esa infidelidad…. No, gracias. Si Portia le hubiera sido fiel a Mark, seguramente mi opinión sobre ella y sobre Enséñame sería diferente.

Fue doloroso descubrir un detalle tan horrible de esta novela. Hasta ese momento estaba disfrutando del libro, me estaba gustando bastante, así que, con una traición como la de Portia, me sentí profundamente decepcionada. Tantos años esperando leer esta novela para encontrarme con algo así. Una pena, la verdad. Yo de verdad deseaba que no hubiera nada de ese tipo, pero Celia May Hart decidió hacer de las suyas, y romper esa nube que envolvía a Portia y Mark.

No es que su relación fuera perfecta, porque no lo era, apenas si estaba comenzando, pero los dos habían compartido ya muchas caricias, habían intercambiado mil besos, mil momentos de placer robado, cien miradas ilícitas, e incluso habían llegado a plantearse hacerse promesas, y ya no follaban, ahora hacían el amor, habían empezado a enamorarse, sí.

Me dolió que Portia se volviera loca y se acostara con Lucy. Es que todavía no puedo explicármelo. ¿Por qué, Portia, por qué? Durante toda la novela, Portia se había defendido y muy bien, de las ilícitas proposiciones de algunos cerdos que había en esta novela, juraba y perjuraba que solo quería tener algo con Mark, ¿entonces? ¿Por qué se acostó con Lucy? Y encima, la señorita va y se ríe de Mark por ponerse celoso. Yo creo que a Portia se le fundió el cerebro, que tanta pasión, y tanta lujuria le hizo volverse loca. Pero… ¿de ahí a acostarse con su amiga? Eso es llevar la locura muy lejos. Y encima Portia se atreve a afirmar que a ella las mujeres no le gustan. Entonces, ¿lo que pasó con Lucy que fue, una merienda? Como las dos señoritas frustradas se aburrían tenían que amenizar el tiempo, ¿no? Una ruina, de verdad.

Como pudo hacer algo así Celia May Hart todavía no lo puedo entender. Desde ese momento, la historia se me vino abajo, y Portia dejó de gustarme. No pude seguir viéndola igual. Se había convertido en una chica traicionera, infiel, desconsiderada, estúpida, malvada. Sin duda, le dio a Mark donde más le dolía.  Le rompió el corazón. A él. Al que juraba que nunca una mujer gobernaría su alma. Mark se enamoró de Portia, y aunque Portia le rompió el corazón, la perdonó. La quería, y eso estaba por encima para él de cualquier traición. Bueno, de casi cualquier traición.


Antes de llegar a esa traición, debo contaros que la novela me estaba gustando. La estaba disfrutando mucho, y eso ya es decir mucho para mí, porque por lo general para que una novela me guste necesito que la historia de amor esté a la misma altura que el erotismo y la sensualidad. Pero con esta novela, no necesitaba un gran amor. Celia May Hart escribe tan bien que daba gusto leerla, y eso ya era bastante. Su forma de escribir es cautivadora, me encanta. Así que, no me era difícil disfrutar de las aventuras de Mark y Portia, y dejarme llevar por las letras y las dulces emociones de Celia May Hart. Admito que había algunos momentos muy, muy raros, pero estaban relacionados con los personajes secundarios, y aunque dichos personajes no me gustaban, no era por ellos por quien leía esta novela. Todo residía en Mark y Portia, en sus diálogos, en su pasión, en su relación explosiva, caótica, llena de fuego, y por las deliciosas letras de Celia, por ese toque de frescura suyo, por saber reinventar una novela erótica, por darle un toque muy especial. Obras como ésta  seguramente habrá muchas, pero no con ese maravilloso toque de Celia. Tiene una forma de escribir que me maravilla. Es su mejor rasgo, como escribe, como coge elementos ya trillados y los convierte en algo afrodisíaco, peculiar, un suspiro robado al viento. De verdad tiene algo que me deja suspirando.


Sus protagonistas, Mark y Portia, no me enamoraron, solo me cayeron bien, pero… con eso tenía bastante.




Mark era misterioso, arrogante, leal, astuto, y caliente. Explota las palabras, las maneja a su antojo, y seduce con ellas.  Es un auténtico libertino. Supongo que Mark debería haberme transmitido más, era un personaje que tenía muchas posibilidades, pero Celia May Hart no le ha explotado lo suficiente. Era un personaje lleno de misterios, y habría sido genial descubrir más de él, de su vida. Sobre todo porque esa razón que alega al final de la novela para explicar el porqué de su forma de actuar ante las mujeres, no me pareció creíble. Quiero decir, ¿por una razón tan estúpida renuncia y reniega del amor? No tiene sentido, no me lo creo. Esperaba algo muy grande, y el misterio quedó reducido a nada. Pero hay mucho más que saber sobre Mark, me niego a pensar que él es solo un pecador, y ya está, que no hay nada más en él.

Eso sí, al final sentí que Mark no era el hombre duro que juraba ser, porque Portia al final le maneja a su antojo. Fue un poco decepcionante ver como Mark perdía su fuerza ante ella. Fue un poco calzonazos y demasiado bueno perdonando los desplantes de Portia, su infidelidad, su forma de reírse de sus celos, su esquivo corazón…




Portia era atrevida, astuta, creativa, imaginativa, ardiente. Es una mujer de sangre caliente, que ya sabe todo sobre el sexo, pero tiene ganas de explorar todo ese mundo de placer ilícito que Mark puede entregarle. Portia no es una niña buena, no es la típica señorita de la aristocracia, se ha enfrentado al escándalo, ha experimentado con el sexo, y sabe cómo mover a los hombres, como defenderse de ellos, o como seducirlos. Junto a Mark descubre mucho sobre el sexo, pero no es la damisela pura e inocente que al principio quiere vendernos.

Su personaje, al ser la voz narradora predominante, está muy trabajado, y por lo general, es coherente, salvo hacia el final, como ya he dicho, que Portia se vuelve idiota, traicionera, y desconsiderada, y obviamente, en ese punto, dejó de caerme bien.


La relación entre los dos es explosiva, volcánica, puro fuego. El sexo es lo que los une, lo que los hace desbordarse, respirar, y soñar. Esas fantasías que surgen entre los dos les mueven a perderse una y otra vez en el otro, arriesgándose a ser descubiertos. Exponiéndose al borde del abismo. Y todo porque esa atracción entre los dos es innegable, el placer se respira de cada encuentro de los dos, de cada cruce de miradas, de cada palabra, beso, o roce, de cada suspiro en la piel del otro.

No hay que olvidar que esta es una relación nacida en la época victoriana, y esa clase de relaciones no estaban bien vistas, y las chicas como Portia debían tener mucha mano dura para defenderse de los pervertidos, y los hombres como Mark debían tener mucho ingenio para resultar encantadores y no caer en las trampas de las jóvenes casaderas. La ambientación no es lo más importante de esta novela, pero Celia May Hart te hace sentir como una damisela victoriana, es fácil verse inmersa en ese mundo de lujo y placer, de sedas y bailes, de momentos prohibidos, y amores escasos, de censuras constantes y atisbos de libertad.


Y hasta aquí llega mí no – reseña. Esta novela no contiene grandes personajes ni una relación romántica al uso, y tiene una infidelidad que yo no perdono, pero tiene aspectos positivos, es amena, refrescantes, caliente, y está muy bien escrita. Celia May Hart escribe divinamente. Una pena que los puntos fuertes de esta novela no le hayan ganado a esos detalles y aspectos negativos que al final me han amargado la lectura y me han hecho abandonarla ¬¬.


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