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3 de noviembre de 2014

Una chica brillante (American's Lady, #1.5) de Susan Elizabeth Phillips


¡Buenas tardes lectores míos! ¿Qué tal os va todo? ¿Qué novedades habéis leído? Espero que todo os vaya muy bien.

Yo quiero hablaros esta tarde del último libro que he leído, con el que he compartido los últimos días de octubre.

La novela en cuestión es Una chica brillante de Susan Elizabeth Phillips, y he tenido la oportunidad de leerla gracias a Ediciones B. Es mi segunda colaboración con ellos. Tenía muchísimas ganas de volver a leer a SEP, así que ha sido la oportunidad perfecta
 

Susan Elizabeth Phillips es una de mis escritoras favoritas, adoro todo lo que escribe, es maravillosa, y por lo general, suele enamorarme muchísimo. Es increíble esta preciosa Susan. Desde el primer día que la leí, me quedé cautivada por ella. Sus libros son una parte importante de mi vida, es una escritora imprescindible para mí. No sé como lo hace esta mujer pero SEP es grande y yo la amo.

Adorarla es una cosa maravillosa, sus libros son preciosos, mágicos, son optimistas, divertidos, son siempre un soplo de aire fresco y un consuelo para mi corazón. Me encanta que me robe mil risas y que me haga sentir especial con solo una de sus palabras. Es tremendamente cautivadora.

 
Vale, ahora que ya os he contado todo esto, necesito hablaros de la última novela que he leído de ella, porque ha sido bastante opuesto a lo que he contado. Solo tengo dos excepciones de dos libros que no me hagan mucha gracia de SEP. Uno de ellos lo he leído dos veces y fue el primer libro suyo que leí. Me dejó el corazón destrozado. Con este segundo libro, no se me ha roto el corazón, me ha faltado sentir y conectar a tope, pero también me ha rasguñado el corazón. Yo no creía que pudiera haber otro libro de SEP que solo me gustara a ratos y por los pelos. Pues tristemente, ya son dos los que debo añadir a esta lista. Justamente los dos primeros que SEP escribió, Una chica a la moda y Una chica brillante. Los dos siguen un mismo patrón, cubren una fracción enorme de años, narran las desgracias y fortunas de dos entrañables protagonistas, tienen un toque muy de Hollywood, y de Escarlata O'hara, suman a chicos que no tienen jamás la personalidad para enamorar (tampoco se les da casi protagonismo), e incluso narran el romance esporádico de sus madres con aquellos hombres (o capullos) que las dejaron embarazadas para luego desentenderse de ellas. Son novelas con muchas semejanzas, pero en cualquiera de las dos, el viaje es apasionante. Yo no me arrepiento de haber leído cualquiera de estas dos novelas, si adoras a SEP debes leerlas, y si adoras las novelas de drama, más aún, pero no están a la altura de sus comedias románticas.

Hacia un montón que no leía a SEP, así que no sabéis las enormes ganas que tenia de hacerlo. Me quemaban las manos por volver a hacerlo. Necesitaba volver a leer a mi chica dorada . En serio, Susan me parece una escritora de las que te hacen batir palmas, pensar en volver a leer un libro suyo me llenaba de emoción. Además, no puedo negar que durante años he querido leer este libro.
 

Es la hora de las confesiones: yo creía que este libro era una comedia romántica. Lo creía hasta que lo miré por encima y se me derrumbó el corazón. Lo dejé pasar unos días y cuando me sentí preparada, inicié mi road trip literario. Con SEP la vida es un viaje apasionante. Y esta novela es justo eso. Apasionante. Grande. Demoledor. Y a la vez, no lo suficientemente bueno. Es difícil explicarme, Una chica brillante me ha dejado con el corazón dividido, confusa, con sensaciones contradictorias. Me ha gustado pero no me ha robado el corazón. Esta novela debería haberme roto el corazón a tenor de la historia que contaba, debería haberme robado cinco mil lagrimas, pero no ha sido así. Así que, en el fondo, no he logrado conectar demasiado con esta novela. Ha sido la primera vez que me ha pasado algo así al leer a SEP (La segunda si tenemos en cuenta cuando releí Una chica a la moda). Para el futuro, no se lo tendré muy en cuenta porque esta novela fue un inicio, de ella aprendió. Es más, algunas de sus novelas, tienen pequeñas influencias de este libro. Así que incluso en la SEP del pasado he podido vislumbrar a la SEP en la que se convertiría. Para ser su primera novela (junto a Una chica a la moda) creo que se lució mucho, pero lo dicho, a mi no ha conseguido llegarme como debería, no me ha dejado rota de dolor, ni me he pasado todo el libro llorando. ¿Llorar? No he llorado ni una sola vez. ¿Por qué insisto en esto? Porque es una novela muy dura, con la que seria difícil no llorar... si conectas. A mi tristemente, me ha dejado casi indiferente.
 

Eso sí, siento una pena enorme, una decepción difícil de tragar, no me esperaba que este libro fuera así. Yo llevaba años esperando que le publicaran en español, años ansiando leer la verdadera historia de Fleur Savagar y Jake Koranda y me he quedado blanca al leerla. No era la historia de amor que yo buscaba. SEP me tiene muy acostumbrada a preciosas historias de amor, a libros mimados al detalle, y con Una chica brillante no lo hizo. Si alguien lo va a leer buscando una intensa, romántica y preciosa historia de amor, que no lo haga, porque saldrá escaldada. Este libro es una lección de vida, un viaje apasionante donde tras mucho tropezar y perderse entre las sombras de lo que quieren los demás, una adorable joven encuentra su voz, su camino, su libertad. La historia es apasionante y me enganchó, no la podía soltar. Vale, no me hacía sentir mucho, a todo lo que SEP narraba con tanto arte le faltaba mucho sentimiento, pero aún así, me gustó, y no puedo saber si algún día volveré a releer este libro. Quizás si, quizás no. Pero seguro que no le olvido, porque, gusten mucho o gusten por los pelos (como en este caso), SEP siempre crea obras que no se olvidan, punto. Memorables. Y Fleur Savagar también ha sido una protagonista que deja huella.

¿Os apetece que os cuente de que conozco a Fleur y Jake Koranda? Bien, ellos son los padres de mi irresistible Meg, la chica que impide una boda y que luego le roba el corazón a Teddy, el hijo de Francesca y Dallie en Una chica a la moda. Eso tiene lugar en Llámame irresistible, y allí salen como secundarios Fleur y Jake, dos padres in-creí-bles. ¿Entendéis que por culpa de eso, yo estaba dispuesta a enamorarme de ellos y de su historia? Pues poneos en mi piel al admitir que ninguno de los dos era como yo lo esperaba, y su relación o no-relación tampoco lo fue. Jake sale en el 30% del libro, en dos etapas de la vida de la protagonista, cuando Fleur tiene diecinueve años y hacen una peli juntos, y cuando se reencuentran siete años después, siendo Fleur una agente de talentos.

No me gustó la escasa historia de amor. Fue corta, fue sosa, no tuvo química, no me la creí, y apenas ocupó unas páginas del libro. Si me creí que Fleur sufría un caso grave de enamoramiento hacia Jake, pero nunca sentí que Jake la amara. Además, que Jake se enrollara con la madre de Fleur unas semanas antes de robarle la virginidad a Fleur, me pareció un anticlímax, un jarro de agua fría espeluznante. ¿Cómo iba a gustarme que a Jake le hubiera gustado primero Belinda y hubiera compartido besos y caricias y llegado casi-casi a la consumación (se quedaron a dos segundos de ello, que conste) con ella? Obviamente, no podía hacerme gracia que después pasara a fijarse en mi dulce y pura niña de purpurina, mi deslumbrante Fleur Savagar. Tampoco me gustó la escasa relación entre Fleur y Jake, no había chispas, no había nada especial, y nunca jamás fueron nada. ¡Si incluso cuando se reencuentran siete años después y toca dejar los rencores en el pasado para no perderse "un gran amor", no hubo nada especial, ni una cita, ni una conversación, nada! Tampoco comparten muchas escenas pero es que las pocas que comparten no traslucen química alguna ni romance ni un amor increíble. Nada, todo soso, y nada sentido. Una historia de amor vacía que me dejó un sabor amargo, no me dijo nada. Y solo acepté que acabaran juntos porque Fleur amaba a Jake. Pero a Jake le faltó demasiado para demostrar y hacerme creer que amaba a mi niña de purpurina. SEP podría haberlo hecho mucho mejor. Quizás eso es lo que más me duela de todo. Que esperaba una gran historia de amor, que sé que SEP podría habernos dado un romance épico y no lo ha hecho. Esta mujer sabe cómo crear historias de amor que se te metan bajo la piel, entonces, ¿por qué decidió prescindir de eso en esta novela? *Quiero llorar*

Me sentí muy frustrada con esta novela. Esperaba una bonita historia de amor con un toque cómico y agridulce y no la hubo, esperaba a un protagonista masculino de esos que te demuestran que son perfectos, esperaba una conmovedora historia que me hiciera llorar y reír. Pero no he encontrado nada de eso.

Lo que si he encontrado es una historia apasionante. Hubo momentos en que consiguió ponerme el corazón en un puño, otros en los que casi lloré, algunos en los que quise gritar de alegría, no sé, a pesar de que me costó conectar con Una chica brillante, de alguna forma la historia me caló. Sé que no voy a poder quitármela de la cabeza. Y en el fondo no quiero. Porque acompañar a Fleur Savagar en el viaje de su vida ha sido apasionante, sorprendente, toda una lección.
 
 
Durante toda la novela he tenido debilidad por Fleur Savagar. Esa ha sido la verdadera razón por la que me ha gustado esta novela. Fleur me ha conmovido, me ha emocionado, me ha hecho sentir una ternura enorme por ella. No sabéis la de veces que me han entrado ganas de entrar en la novela para poder protegerla, para darle un fuerte abrazo, para decirle "no tengas miedo, no estás sola, te quiero, se tu misma, haz con tu vida lo que tú quieras". Fleur puede parecer que ha tenido una vida fácil, sin muchos altibajos, pero yo comprendo sus miedos, su enorme necesidad de cariño. Se ha criado en un colegio de monjas, sin poder ver a su sofisticada madre dos veces al año, sin conocer a su hermano Michel, y sabiendo que el señor Savagar la odia. Estos hechos la torturan. Fleur es solo una niña y necesita a alguien que la ame de verdad, no que la mire durante dos segundos cada cierto tiempo lejano. Me parece una auténtica pena lo mucho que ha sufrido mi niña de purpurina, ella, que es todo inocencia, pureza, candidez, fragilidad. En serio, Fleur Savagar es un amor, y se merece ser abrazada a todas horas. En el libro la conocemos con catorce años y vivimos doce años de su vida, y en el pequeño epílogo, se nos cuenta un poquito más. Fleur es uno de esos personajes adorables de los que cuesta despedirse. No me ha enamorado, pero si me ha gustado mucho, y encantada habría sido su hermana. Es tan bonita. Me encanta Fleur. Y si esta novela merece ser leída y merece ser recordada, es completamente por ella. Por esta chica de purpurina. Fleur os va a sorprender, es muy especial.


Fleur tiene una personalidad hermosa, solo que muchas veces no puede ser ella misma. Belinda, su madre, se encarga muy bien de que Fleur viva constantemente con el miedo a perderla, y por tanto, que la pequeña siempre haga lo que su mamá quiere. ¿Belinda quiere que Fleur las mantenga a las dos con 16 años? Pues la obliga a ser modelo. La obliga a tener citas falsas con actores de cine que son unos capullos que tratan de meterla mano - más de uno, mientras tienen citas falsas con Fleur, se acuestan con Belinda-. A los 19 la obliga a ser actriz. Y si amenaza con tomar otro camino, estudiar, tomarse un respiro, descubrir que quiere en la vida, su madre se vuelca en el alcohol, con lo que Fleur vuelve a caer en las trampas de su madre. Belinda, a su manipuladora, desconsiderada, caprichosa, egoísta manera, quiere a su hija, pero es una mala madre. Belinda no me gustó nada.

Con Fleur se porta muy mal, y no solo por esto que he contado, y con Michel, el otro Savagar - es un año menor que su hermana Fleur - aún peor. Michel, es castigado por un juego de adultos - tal y como pasa con Fleur-. Las rencillas entre sus padres - ambos padres, tanto el señor Savagar como Belinda, son dañinos, miserables, y están locos, son malos-, le dejan sin hermana, le dejan sin madre, e incluso sin padre. Como el señor Savagar se niega a aceptar una hija que no es suya, Belinda se niega a querer a su propio hijo, y su padre se niega a querer a Michel porque el niño es homosexual.

Creo que los hermanos Savagar lo pasan muy mal en la vida, sufren mucho por unos padres que no se comportan realmente como padres. Los padres deben cuidar y amar a sus hijos, no ignorarlos, hacerles daño, ponerlos en contra del resto de la familia, condenarlos a la soledad, el aislamiento, el miedo y la falta de cariño. Michel y Fleur no tienen vidas fáciles, y es una pena que pierdan tantos años de su vida odiándose por culpa de un juego cruel de dos adultos. Menos mal que llega un día en que a ambos les sonríe la vida, y pueden conocerse. Algo bonito de este libro fue ver como los dos se encontraban a sus veinticuatro años y se convertían en hermanos, casi lloré. Me habría encantado que SEP nos hubiera narrado mas de esta nueva hermandad. Pero fue bonito ver por fin a estos dos hermanos unidos.

El señor Savagar no me gustó, nunca me fié de él. Este eslavo era un hombre complejo, a veces se comportaba como un padre ejemplar, era zalamero, sabía dar ese toque tierno a sus palabras, pero escondía una personalidad fría y calculadora. Belinda tampoco es un encanto, y estos dos tenían una relación muy dañina. Él, como casi todos los hombres poderosos que SEP retrata en esta novela es un viejo verde obsesionado con las chicas jóvenes e inocentes. Y Belinda es una mujer que se cree una diva, y se vale de su sexo para obtenerlo todo, incluso desde muy joven. Los dos se parecen mucho en algunos aspectos. Y son una pieza muy importante de este libro. Es amargo tener que aguantar a dos personajes como ellos, pero ellos condicionan la vida de Fleur. Sin ellos, no habría historia. Esa idea duele, si.

A su manera, Belinda es casi tan importante como Fleur en este libro. A mi esta arpía no me gustó, me dolió ver como hacía sentir a su "amada" Fleur pequeña y desvalida. ¿Fleur tiene un corazón frágil? Llega un momento, en que se demuestra que no. Pero antes de llegar a ese punto, me dolió mucho ver lo inmensamente necesitada de cariño que estaba. Fleur no es más que una niña, tiene mucho dinero, pero también trabaja mucho para ganarlo, y nunca, mientras vive bajo los mandatos de Belinda, deja de sentirse como la niña parisina abandonada siempre a las puertas del convento. La pequeña Fleur vive en la sombra por culpa de su madre. Su madre es tan egoísta, jamás escucha a su hija, jamás se preocupa por el corazón de su pequeña. No importa si Fleur es feliz, para Belinda lo único que importa es si ella es feliz, si ella se codea con estrellas de cine, si le ríen las gracias, si chicos mas jóvenes le echan un polvo. Fleur tiene un papel en la vida: mantener a su mamá, cumplir los sueños de mamá, hacer feliz a su mamá, ¿pero dónde queda Fleur, acaso no importa su corazón, sus ansias de libertad, no tiene derecho a elegir su propia vida? Llega un momento en que toda la vida de Fleur se derrumba, y ya no le queda nada, es muy triste que tenga que suceder así, que solo tras descubrir la larga sarta de mentiras, traiciones, y artimañas de las personas que la rodean, Fleur pueda ser ella misma. Es un alto precio ¿no? Para encontrar la libertad primero han de romperle abismalmente el corazón. Me parece indignante. Pero es así, punto. No sabéis lo mucho que yo admiro a Fleur, creo que solo ella podría haber renacido tan bien de todo lo que le sucedió. En un momento trágico, ella tomó una decisión arriesgada. No opto por el camino fácil pero si por el que le haría estar orgullosa de sí misma. Esta niña de purpurina es una guerrera. Sí, me gusta mucho Fleur Savagar .

De Belinda ya os he hablado, de Michel, y del señor Savagar, también. De otros personajes no, y esos los dejo en el tintero. Así todo os sorprenderá mas mientras lo leáis. Porque tenéis que leer si o si este libro. Y aunque parece que he contado mucho de él, en realidad no. Hay mucho que tenéis que descubrir por vosotros mismos.


Esta historia apasionante tiene algo grandioso y ya no es solo porque esté deliciosamente bien escrito, es que la historia que se esconde entre sus páginas no es tonta o superficial, es un camino de espinas donde al final la libertad se siente incluso en la piel. Una batalla sobre la vida, sobre ser uno mismo, sobre lanzarse al vacío, mandar al diablo al miedo, y descubrir qué quieres, y quién eres. Fleur Savagar lo descubre, perdiendo mucho que era vital para ella por el camino (la confianza en los demás, a su familia, las que creía que eran sus raíces, sus ideales sobre el amor, al primer chico que ama, etc), pero ese nuevo camino también le enseña muchas cosas, la niña que nunca antes se reconocía cuando se miraba al espejo, la que se veía fea y frágil, la que temía perder el amor, encuentra sus alas, y descubre como amarse, incluso llegando un día en que, al mirarse al espejo, siente que se pertenece. También gana amigos, un hermano, un trabajo, un sueño. Bueno, siento que SEP nos dio una buena lección de vida con este libro suyo y con esta protagonista tan pura y amorosa. ¿Lo mejor quizás? Que Fleur nunca se convierte en una cínica amargada, jamás pierde esa inocencia que la diferencia del resto del mundo, Fleur era y siempre fue, adorable. Incluso cuando tropezaba, caía y se ahogaba bajo los deseos y las expectativas de los demás. Fleur es un personaje que me inspiró mucha ternura durante todo el libro. Qué bonita es esta niña de purpurina.

Jake Koranda no me gustó. Nunca le vi como el chico correcto para Fleur. Simplemente, Fleur no era para él. Jake no se la merecía.
 
 
Jake era demasiado duro, insolente, brusco, a veces era incluso cruel y dañino. Hubo momentos en que no me gustó como trataba a Fleur, en ninguna de las dos etapas que vivieron juntos. Tampoco es que fuera un ogro malvado, pero no me cayó bien. Era un amargado. Hacia el final del libro se cuenta algo muy triste de él pero me dio la sensación de que SEP solo añadió eso para ver si podía justificar por ese lado a su personaje. Vale, me dió pena las escasas cosas que se contaron de él pero no me gustó su personalidad ni su trato condescendiente, duro, o recriminatorio hacia Fleur. En todo momento dejó claro que Fleur era una niña para él, pero entonces ¿en qué lugar queda él cuando le quita su virginidad a dicha niña y luego no es capaz ni de buscarla o volver a llamarla? Es injusto que Fleur se enamore de él, y que por su culpa, se le añada otra razón para que se le rompa el corazón, y que él en cambio nunca piense demasiado en ella. También es injusto que durante siete años ella compare a todos los hombres con él y él no llore ni una sola vez por ella. Y más injusto es que al reencontrarse, un día, decida que la quiere mucho. ¿Dónde narices nace ese sentimiento suyo? Yo no me creo que Jake ame a Fleur ni un solo día. Tampoco que se enamore de ella. Jake no es insoportable, pero no me gusta. No es un mal tipo, había momentos en que era incluso simpático, pero ojala él no hubiera sido el gran amor de Fleur.

¿Qué más os puedo contar? Susan Elizabeth Phillips escribe de maravilla, incluso en su primer libro, sus letras tienen algo apasionante y adictivo que te obligan a no soltar el libro hasta haber llegado a la última pagina.




Este road trip literario nos pasea por París, Los Ángeles, y diversas ciudades más de Francia, Europa y EE.UU. La ambientación es deliciosa.
 

Muchas gracias a Ediciones B por este ejemplar. Lo guardaré con mucho cariño .

Un abrazo lectores míos. ¡No os olvidéis de leer este libro! Con un poco de suerte, querréis tanto como yo a Fleur. Espero que vosotros si sintáis esta novela con la intensidad emotiva con la que me habría gustado sentirla a mí. Este no es un libro mas, una niña de purpurina os espera.

Mire - Mayu.

1 comentario:

  1. Muy buena reseña. No sé si al final lo leeré o no. Tengo tantos pendientes de esta mujer, en realidad solo he leído 2, que quizás la próxima vez que lea algo suyo escoga otro. Es que creo que, como muchas otras autoras, sigue un mismo esquema, y me gusta leerlos muuuuy espaciados

    Un besote

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