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12 de abril de 2014

Anata no hume ni kaeru hi made de Izumi Miyazono.


¡Muy buenas noches a todos queridos lectores! ¿Qué tal estáis?
Yo os traigo esta noche otra de mis reseñas pendientes. Ya van quedando menos :).


ANATA NO MUNE NI KAERU HI MADE DE IZUMI MIYAZONO:
 

 


Lo primero, quiero decir que tenía muchísimas ganas de leer este tomo. Todo me atraía, me llamaba la atención de Anata. Para empezar, esa portada me parecía preciosa, me encantaba el estilo de dibujo de la mangaka. La sinopsis también me llamaba mucho, desde siempre he adorado esas historias de amor donde los protagonistas una vez fueron pareja y por circunstancias de la vida, la relación se acabó, y ahora, años después, el destino les hace reencontrarse. Será un cliché, pero tengo debilidad por este tipo de tramas. Y bien, Anata parecía ser así, parecía esconder una preciosa historia de amor cargada de fantasía. Y lo que me encontré al leerlo fue algo completamente decepcionante.

Admitir que nunca había leído nada de Izumi Miyazono, y por tanto no sé qué tal serán el resto de sus obras, pero ésta en particular a mi me ha tenido sin una puñetera sonrisa en toda la lectura. No me ha enamorado esta historia, ni la trama en sí, ni los personajes, ni esa historia de amor que en el fondo ni siquiera he llegado a creerme.
Quiero darle alguna oportunidad más a Izumi porque he visto otras obras suyas y las sinopsis son de lo más interesantes, y sus ilustraciones me parecen realmente bonitas, solo espero que darle una nueva oportunidad sea algo positivo.
 
 

En este caso, con Anata, me ha decepcionado totalmente, ha sido tremendamente diferente de lo que yo esperaba, y también de lo que insinuaba la sinopsis. Y bueno, si os esperáis una preciosa y mimada historia de amor, no la encontraréis entre las páginas de este manga.

La trama me ha parecido incoherente en algunos puntos, y eso volvía a esta obra lenta, y exasperante. Es más, si he terminado el tomo ha sido porque no quería abandonar esta historia a medias, y porque aún tenía esperanzas de que la historia de amor, o los protagonistas mejoraran, y yo pudiera sentir esas maripositas, pero nada. No pasó nada de eso. Ahora sé que esta no va a ser una obra que relea en el futuro.
 


Tampoco es que sea una mala obra, y que tenga mil cosas aborrecibles, pero simplemente, no me ha conmovido, y le ha faltado hilar mejor ciertas cosas, dar más respuestas a otras, provocarme un sentimiento de amor y ternura, acercarme más a los protagonistas.

Es que mientras leía este tomo, no conseguía implicarme con él, todo me parecía demasiado rebuscado. El por qué se "separaron", la forma de reencontrarse, la circunstancia en que se dieron una nueva oportunidad, y también, todo ese lío dramático de los personajes secundarios que impedía avanzar a los protagonistas, que les impedía incluso tener tiempo para volver a conocerse, para volver a intimar, para volver a enamorarse. Si bien con algunas parejas eso no es tan completamente necesario, con esta sí. Yo simplemente no he podido creerme todas esas palabras de amor entre Ran y Kazuya, las sentía increíblemente precipitadas.

Entendamos que ambos han pasado muchos años sin verse, y si bien se puede decir que no se han olvidado el uno al otro, jamás hubo nada entre ambos, y no es como si alguna vez se hubieran amado desesperadamente. Y claro, que ahora se reencuentren, y se eviten hasta cierto momento inevitable, y después ya se amen locamente, pues no ha terminado de encajarme.
 


Así a simple vista, suena muy bonito, y yo me alegro un montón de que se quieran y estén juntos si es lo que más felices les hace, pero no he sentido en mi pecho esa alegría profunda por poder verles juntos por primera vez. Los años han pasado, ambos se han perdido muchos momentos de la vida del otro, y tras reencontrarse, hablan poco, sobre cuatro temas, y tienen relaciones sexuales, pero una cosa es el sexo y otra redescubrirse mutuamente y volver a enamorarse. Así que sí, me ha faltado sentimiento, y muchos momentos entre esta pareja.



Eso sin hablar de que Ran y Kazuya no me hacen sentir nada especial. No me han parecido adorables, ni asombrosos, ni interesantísimos. No les veo nada especial. Tampoco es que me caigan mal, al contrario, me caen bien, pero siento que tras muchas páginas, apenas les conozco, y no he sentido un cariño por ellos. Me han parecido sosos, y fríos, y demasiado reservados. He echado en falta mayor cercanía por parte de ambos, como personajes en sí.


Y no os dejéis engañar por lo que insinúa la sinopsis, en esta historia no hay ningún elemento de fantasía, y se podría decir que Kazuya esconde un secreto, pero es un secreto estúpido. A mí me ha dejado completamente decepcionada saber porqué se alejó de Ran, y también porque todas las mujeres que forman parte de su vida, al final quedan dejadas a un lado. Ese gran por qué me ha resultado de lo más estúpido, no porque no sea un tema complejo o sin peso, sino porque en realidad es un tema que se podría haber resuelto hace muchos años. Si Kazuya hubiera dejado de ser tan orgulloso y hubiera hablado con su familia habría entendido quién era el verdadero culpable de tantas amenazas, y de que él siempre se viera obligado a quedar abandonado.

Los personajes secundarios... no hace falta decir que he odiado a los culpables del distanciamiento del pasado de Ran y Kazuya, los mismos culpables que ahora tratan de separarles y de hacerles daño. Ran y Kazuya no sabían quiénes eran los "malos", pero el lector sí, y no hace falta decir que los culpables me parecían de lo más ruines. Traicioneros es una palabra que se queda corta para describirles. Y que al final queden perdonados, así, con un chasquido de dedos, tras tanto drama, pues me ha resultado estúpido e incoherente.

 
 
Y también tenemos a otros dos personajes secundarios que podrían haber aportado mucho a esta trama, pero Izumi prácticamente les ha ignorado, el padre de Kazuya, y el hermano de Ran. Y bueno, es una pena, porque eran los dos secundarios que eran completamente inocentes.
 


No me ha gustado todo el drama que envolvía esta obra, principalmente porque lo he visto innecesario, solo entorpecía la historia de amor. Quizás si Izumi Miyazono hubiera hecho las cosas de otra forma, Anata sería un manga que realmente brillara, y lo mismo si hubiera mimado más a esos protagonistas, dejándonos conocerlos mejor, saber más de su pasado en común, de sus pasados separados, y de su actual presente, de sus gustos, y del ambiente donde se mueven. Y lo mismo con la relación actual entre ambos, me han faltado muchísimas escenas entre Ran y Kazuya. Momentos que podrían haber cambiado mi percepción de este romance. Solamente hay una escena preciosa entre estos dos protagonistas, aquella en la que Kazuya afirma haber atrapado una estrella, obviamente refiriéndose a Ran.
 


Respecto a las ilustraciones de Izumi Miyazono, sin duda son lo mejor de esta obra. Me gusta como ilustra. Sus ilustraciones son atractivas. Pero las ha faltado calidez, trasmitir más. Aún así, me gustaría volver a darle una oportunidad a esta autora.

 
 

 Y esta última ilustración pertenece al hermano de Ran y a una preciosa chica. ¿Contarán ambos con su propia historia?
 
 

¡Un abrazo lectores!

Mire - Mayu.

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